La Gloria: De niña, Margaret Bonds estudió piano gracias a la Beca Coleridge Taylor, que se le fue concedida por la Escuela de Música Coleridge Taylor, donde su madre (organista y directora del coro de una iglesia y miembro de la National Association of Negro Musicians) trabajó como educadora por 20 años. Fue una niña prodigio que firmó su primera pieza a la edad de cinco y a las edades de ocho y nueve ganó becas de piano del Chicago Musical College. Sus profesores de piano hasta la edad de trece incluyeron a su madre, Estella Bonds, Martha B. Anderson y Tom Theodore Taylor. A la edad de trece, comenzó a estudiar con William Levi Dawson y Florence Price (la primera afroamericana que compuso música sinfónica). La madre de Margaret a menudo recibía a otros músicos, artistas y escritores negros en su hogar; entre estos se encontraban Abbie Mitchell, Lillian Evanti, Countee Cullen, Noble Sissle, Langston Hughes y Will Marion Cook, todos los cuales influenciaron sus estudios y carrera musicales.
En 1929, a la edad de 16, Bonds comenzó a estudiar en la Universidad del Noroeste, donde obtuvo su Licenciatura de Música (1933) y su Máster de Música (1934) en piano y composición. Bonds era una de los pocos estudiantes negros en esa institución; el ambiente era hostil, racista y casi insoportable: aunque se le permitió estudiar en la universidad, no se le permitió vivir en el campus o usar la biblioteca, las instalaciones o la piscina.
Después de graduarse de la Universidad, Bonds se mudó a Nueva York, donde asistió a Juilliard y estudió composición con Roy Harris, Robert Starer y Emerson Harper y piano don Diane Herz. También estudió con Walter Gossett. Intentó estudiar con Nadia Boulanger, quien, al ver su obra, dijo que no necesitaba más estudios y se negó a enseñarle. No obstante, no se sabe si Boulanger realmente pensaba que Bonds no necesitaba más instrucción o actuaba desde una posición de prejuicio racial.
A pesar de que toda su vida enfrentó discriminación debido a su sexo y su raza, tuvo una carrera larga y prestigiosa como pianista, compositora, profesora, organizadora musical en los cargos más variados y promotora de la música de otros compositores afroamericanos. Fue una de los primeros músicos negros en ganar reconocimiento en los Estados Unidos, la primera afroamericana en actuar con la Orquesta Sinfónica de Chicago (todos varones blancos), una de las primeras afroamericanas en ver su música emitida por la radio europea, la primera afroamericana en ver su música interpretada extensamente en África, la segunda afroamericana en la música clásica en ser elegida como un miembro completo de la Sociedad Estadounidense de Compositores, Autores y Editores y la primera mujer, blanca o negra, en ganar tres premios de dicha organización.
En sus años finales sufrió problemas de depresión y alcoholismo y murió de un ataque cardiaco a la edad de 59.
¿Qué salió mal?: Bonds ocupa un lugar peculiar como una “Gloria Olvidada” porque una parte de su obra puede decirse que tiene cierta fama hasta el día de hoy y hasta puede que la hayan escuchado. Me refiero a su Música Popular: sus versiones de spirituals tienen cierta popularidad, participó de bandas sonoras para el cine, la radio y la televisión (por ejemplo, una de sus piezas puede escucharse en el icónico clásico Gone with the Wind) y compuso música para Cab Calloway, la Glenn Miller Orchestra, Louis Armstrong y Woody Herman.
Es su trabajo con la Música Clásica el que ha caído en la oscuridad.
Escribió más de 200 obras (la mayoría de las cuales incluyen la voz humana de una forma u otra) en los géneros de música para los escenarios (dos ballets, música incidental y musicales), orquestal, de cámara, para piano, vocal y coral en un estilo que combina el neorromanticismo con influencias del blues, el jazz, los spirituals y todos los demás géneros de música afroamericana.
El problema es que la inmensa mayoría de su música se ha perdido, quizá para siempre…
Sólo 75 de sus obras sobreviven hasta el día de hoy. Bonds no mantenía archivos organizados y a menudo enviaba las copias originales directamente a los individuos a los que las dedicaba. En una ocasión, una caja entera de sus partituras fue encontrada al lado de un bote de basura en una feria del libro después de, aparentemente, no encontrar un comprador.
Para colmo de males, montones de sus obras se encuentran en una especie de limbo legal. Ni ella ni su viudo ni su hija dejaron testamentos, por lo que no se sabe cuál era su voluntad respecto a su música y su muerte sucedió cuatro años antes que se aprobara la Ley de Derechos de Autor de 1976, por lo que los herederos no pudieron beneficiarse de los derechos de propiedad intelectual que los patrimonios de compositores posteriores tienen sobre sus obras. Y la discriminación hacia las afroamericanas significó que la inmensa mayoría de su música nunca fue grabada. La situación legal de su obra es tan confusa que esta podría entrar en el dominio público en tres fechas posibles (2042, 2060 ó 2085) dependiendo de cómo interpretes la ley.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con The Ballad of the Brown King (1954)…
…Simon bore the cross (una de las obras encontradas en esa caja al lado de un bote de basura):
…y Credo (1965):













