La Gloria: Era hijo de un conocido director, compositor y violinista en el Teatro Judío de Varsovia. Desde una edad muy temprana, Weinberg estuvo rodeado de música y a la edad de seis comenzó a acompañar a su padre al teatro. Aprendió a tocar el piano de forma autodidacta, se unió a la compañía a la edad de diez y eventualmente desarrolló suficiente habilidad para sustituir a su padre como director en el Teatro Judío. Weinberg también comenzó a componer, aunque no le daba importancia a estas obras tempranas.
A la edad de doce, Weinberg comenzó sus clases de música formales en una escuela de Varsovia. Su profesora notó su precocidad y lo matriculó en el Conservatorio de Varsovia en octubre de 1931, donde ella sentía que su talento se desarrollaría mejor. No se sabe las identidades de los profesores de Weinberg durante los primeros dos años, pero en 1933 se convirtió en estudiante de Józef Turczyński, quien consideraba a Weinberg uno de sus mejores estudiantes junto a Witold Małcużyński. Weinberg se graduó en 1939.
Weinberg hizo su debut profesional en un concierto de cámara organizado por la Sociedad Polaca para la Música Contemporánea el 10 de diciembre de 1936, donde fue el pianista para el estreno mundial del trío con piano de Andrzej Panufnik.
La invasión de Polonia por la Alemania Nazi marcó un antes y un después en la vida de Weinberg. Cuando se difundió la noticia de que el Ejército Alemán atravesó las defensas polacas y se llamó a todos los jóvenes de cuerpos aptos para que se unieran al Ejército Polaco, Weinberg huyó junto a su hermana hacia el este, a la Unión Soviética. En mitad del viaje, su hermana decidió regresar a casa porque sus zapatos le lastimaban mucho los pies. Weinberg nunca volvió a ver a sus padres y a su hermana.
El viaje de Weinberg a la Unión Soviética le tomó 17 días y, en el camino, vio un largo catálogo de horrores que lo dejaron marcado de por vida. Llegó a la Unión Soviética con pocas posesiones personales aparte de algunos manuscritos musicales y fotografías familiares. Su mala salud le evitó que fuese considerado para el servicio militar. A Weinberg y otros inmigrantes polacos las autoridades locales en Minsk les concedieron la ciudadanía soviética. Esto le permitió matricularse en el Conservatorio de Minsk. Se convirtió en estudiante de Vasili Zolotariov. También estudió contrapunto, historia de la música, armonía, orquestación y dirección y rápidamente aprendió a hablar ruso con fluidez. Después de la escuela, Weinberg trabajaba como pianista.
A Zolotariov le habían enseñado composición Balákirev y Rimski-Kórsakov y, a través de ellos, heredó las tradiciones de los Cinco, particularmente el uso de idiomas de la música folclórica. A su vez, Weinberg absorbió estas influencias y comenzó a volver al folclore y la música judíos en busca de inspiración. Preocupado por la salud y las finanzas de Weinberg, Zolotariov solicitó ayuda del Comité de las Artes, lo que llevó a que Weinberg fuese enviado a Moscú como uno de los delegados participantes del Festival de Arte Bielorruso en junio de 1940. A través de Klumov, uno de sus condiscípulos, Weinberg fue presentado a Miaskovski.
Con la invasión Nazi de la Unión Soviética, Weinberg huyó de Minsk y se escondió en Taskent, Uzbekistán soviético. La mayoría de los músicos de la Orquesta Sinfónica Estatal de la Bielorrusia soviética que no fueron capaces de huir de Minsk fueron asesinados en el subsecuente bombardeo y captura de la ciudad.
La primera ola de refugiados que llegó a la ciudad encontró abundantes comida y lugares para vivir. Weinberg, con rapidez, consiguió empleo como tutor y répétiteur. También conoció y se casó con la hija de Solomón Mijoels, un actor que en esos momentos se encontraba en la cúspide de su carrera como líder del Comité Antifascista Judío, lo que mejoró significativamente el status social y financiero del compositor. No obstante, como la guerra progresaba, la escasez nacional y la creciente población de evacuados agotó los recursos de la ciudad. El albergue y la comida se volvieron escasos y el crimen aumentó. Ver gente muerta en las calles por la hambruna se volvió algo común. A través de un ex asistente y un discípulo de Shostákovich, Weinberg fue puesto en contacto con este compositor, al cual empezó a enviar sus partituras. Unas pocas semanas después, Weinberg recibió una invitación oficial del Comité de las Artes para que fuera a Moscú, donde conoció a Shostákovich en persona y estableció una amistad que duraría por el resto de su vida.
Poco después de conocerse, Weinberg fue aceptado en la Unión de Compositores Soviéticos. Los beneficios que recibía como miembro le permitieron enfocarse en componer a tiempo completo, así como conseguir alimentos y productos inaccesibles a los ciudadanos soviéticos normales. Todo esto coincidió con un regreso gradual a la normalidad en la vida soviética. Para la fecha de la derrota alemana, su carrera ya se dirigía en una dirección auspiciosa.
La reputación profesional de Weinberg siguió aumentando en la posguerra inmediata: era muy solicitado tanto como compositor como pianista y fue apoyado por Shostákovich y Miaskovski. Pero las cosas pronto dieron un giro para peor. En 1946 empezaron las campañas contra el “formalismo” en las artes, las cuales tenían por objetivo subyugar la vida intelectual soviética a los propósitos de la propaganda.
En 1948, el suegro de Weinberg fue asesinado en Minsk por órdenes de Stalin; su muerte fue declarada como un accidente de tránsito. Otro de los familiares de su esposa fue involucrado en “el complot de los doctores”: la supuesta conspiración de un grupo de doctores judíos de asesinar a altos mandos del gobierno soviético. Weinberg fue puesto bajo constante vigilancia del Ministerio de Asuntos Internos, fue regularmente acosado por la policía, su música para niños fue censurada y sus privilegios de viaje fueron retirados. No obstante, él siguió siendo un compositor muy solicitado.
A principios de febrero de 1953, Weinberg fue arrestado y puesto en un confinamiento solitario donde no se le permitía acostarse ni dormir. Por miedo a la tortura aceptó la culpabilidad de todos los cargos de los que era acusado (las cuales incluían acusaciones de cavar un túnel hacia Inglaterra debajo de su hogar para escapar del país). Stalin murió el 5 de marzo y Weinberg fue liberado de prisión el 25 de abril. Él reanudó su carrera con gran éxito, lo que eventualmente llevó a lo que el propio Weinberg llamó sus “años estelares” en la década de 1960.
En 1966, Weinberg hizo su única visita de regreso a Polonia después de la Segunda Guerra Mundial. Él se decepcionó con los cambios experimentados por Varsovia, no encontró a casi nadie que había conocido antes de la guerra, fue despreciado por la mayoría de los compositores polacos por considerarlo un reaccionario anticuado y un miembro del establishment soviético y descubrió el destino final de sus padres y su hermana: fueron asesinados en un campo de concentración Nazi. La visita lo dejó tan desilusionado que llegó a la conclusión de que no había ningún país al cual él pudiera regresar.
El catálogo de obras de Weinberg consiste de 153 composiciones con números de opus: cuatro óperas, tres operetas, ballets, música orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral, además de otras obras sin número de opus y una generosa cantidad de música incidental para el cine, caricaturas, teatro y el circo. Su estilo musical era un neoclasicismo muy influenciado por Shostákovich, Prokófiev, Bartók, Hindemith, Mahler y Miaskovski. Su música de cámara, además, evidencia influencias de Borodin, Rajmáninov, Rimski-Kórsakov y Tchaikovski. Su sonido también muestra elementos de las músicas folclóricas polaca, rusa y judía. Weinberg usó su música para explorar temas como su humanismo personal, el antifascismo, la conmemoración de la guerra y la muerte de su familia y la pérdida de Polonia como su patria. Deliberadamente, Weinberg se obligó a mantenerse al día con lo que estaban haciendo las vanguardias rusa y polaca y buscó el contacto con compositores más jóvenes como Sofia Gubaidulina, Alfred Schnittke y Penderecki (con los últimos dos logró trabar amistad).
Como dato curioso, Weinberg tiene que ser el compositor cuyo nombre puede escribirse de más maneras: en su partida de nacimiento aparece como Mojsze Wajnberg; cuando comenzó su carrera en la Polonia de entreguerras, era conocido por la versión alemana de su nombre, Mosze Weinberg, una convención común entre los músicos polacos de la época que esperaban hacerse de una reputación internacional; después adoptó el nombre Mieczysław porque creía que lo hacía sonar más polaco y prestigioso; cuando cruzó la frontera a la Unión Soviética, los oficiales registraron su nombre oficialmente como Moiséi Samuílovich Váynberg. En la década de 1980, logró que cambiaran legalmente su nombre de vuelta a Mieczysław.
Si uno translitera su apellido de vuelta del cirílico al alfabeto latino se obtiene una variedad de versiones. “Vainberg” era la versión más común en la década de 1990 pero, en el siglo XXI, “Weinberg” se ha convertido en la versión más extendida.
¿Qué salió mal?: Weinberg no era muy conocido fuera de la Europa comunista. Esto se debió, en parte, a que hacía poco para promover su propia música y a menudo perdía interés en sus obras tras completarlas; en parte, a que no estaba muy inclinado a participar de los jueguitos de poder en los corredores del establishment cultural soviético o buscar puestos oficiales o de enseñanza; y, en parte, a que para las autoridades soviéticas representaba una mercancía incómoda de promocionar debido a su origen judeopolaco. Durante años, la única obra del compositor con cierta fama en Occidente fue su octavo cuarteto de cuerdas.
A mediados de la década de 1960, Weinberg comenzó una aventura extramarital con una de las compañeras de clases de su hija en la Universidad. En 1970, Weinberg se divorció de su esposa y se casó con su amante, la cual daría a luz a una hija en 1971. Muchos de sus amigos y colegas, que respetaban a la familia de su primera esposa y su legado, cortaron relaciones con el compositor tras su divorcio. Aunque no afectó su carrera directa e inmediatamente, esto va a volverse importante después.
Las conexiones de Weinberg comenzaron a desaparecer o perder influencia. El término de su amigo, Svirídov, como secretario del Sindicato de Compositores terminó en 1973 y no fue reelecto. Shostákovich murió en 1975. Se peleó y terminó cortando relaciones con el director Kondrashin y con Rostropóvich, quienes habían estrenado muchas de sus obras, y también con Boris Tchaikovski. Otros colaboradores suyos emigraron.
En la década de 1980, su salud, que nunca había sido muy buena, tras años de deterioro empeoró tanto que ya no pudo socializar y asistir a conciertos, y terminó por convertirse en un recluso. También empezó a ser eclipsado por la nueva generación de vanguardistas soviéticos. El colapso de la Unión Soviética en 1991 tuvo efectos inmediatos: con el paso del sistema comunista a uno capitalista, la nueva Federación Rusa dejó de financiar al Sindicato de Compositores Rusos y Weinberg, que dependió del apoyo estatal durante toda su vida, se quedó sin una fuente de ingresos. Muchos de sus amigos y colegas murieron o dejaron Rusia. Y porque Weinberg nunca enseñó, no pudo beneficiarse de contar con la ayuda de una red de colegas y estudiantes. Él pasó a depender de apoyo financiero dado por Fedoseyev, Raskatov y la viuda de Shostákovich. Y con la desaparición del sistema de salud estatal, el sistema médico ruso se deterioró tanto que no pudo recibir tratamiento tras romper su cadera en su apartamento a finales de 1992. Su obra, que con el colapso de la Unión Soviética se volvió muy reducida, cesó por completo en 1994. Los últimos dos años de su vida los pasó postrado en una cama.
Irónicamente, fue en esta época en la que empezó a ser reconocido en Occidente, debido a los esfuerzos de Tommy Persson, un juez sueco que descubrió al compositor cuando leyó Música y vida musical en la Rusia soviética: 1917-1970 de Boris Schwartz, y se convirtió en el máximo promotor de su música fuera de Rusia y hasta llegó a enviarle medicamentos desde Suecia para prolongar su vida. Los papeles se han invertido: en el siglo XXI, la música de Weinberg despierta más interés en Occidente que dentro de Rusia, donde es más conocido por sus bandas sonoras para el cine.
Por último, debe señalarse que no toda la música de Weinberg es apta para revivirse. Weinberg firmó mucha música que habla del “heroico” papel de los soviéticos a la hora de liberar Polonia en la Segunda Guerra Mundial y simples obras de propaganda para el régimen soviético, lo cual, sin duda, ha hecho que su nombre y su obra sean reclamados por su país natal mucho más lentamente de lo que se merece.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con su primera sonata para violín y piano (1943)…
…su quinteto con piano (1944):
…su primera sonata para violonchelo y piano en do mayor (1945):
…su trío con piano (1945):
…su sexto cuarteto de cuerdas (1946):
…su concertino para violín y orquesta de cuerdas (1948):
…su Fantasía para violonchelo y orquesta (1953):
…su cuarta sinfonía en la menor (1957, revisada en 1961):
…su concierto para flauta y orquesta de cuerdas (1961):
…su quinta sinfonía en fa menor (1962):
…su sexta sinfonía (1963):
…y su sonata para contrabajo solo (1971):








