Categorías a las que pertenece: Compositores de culto.
¿Quién es?: Nació en Francia, hija de una madre estadounidense, Alma Cecile Garrigues, una soprano profesional que tomó el nombre Cecile Talma alrededor de 1900, y de un padre cuya identidad sigue sin estar del todo clara. Madre e hija regresaron a Estados Unidos en 1914 y se establecieron en la ciudad de Nueva York.
Talma creció rodeada de música, pero también fue una excelente estudiante de ciencia y consideró convertirse en química antes de decidirse por una carrera como música. Después de graduarse de Wadleigh High School, Talma estudió química en la Universidad de Columbia mientras simultáneamente estudiaba piano y composición en el Instituto de Artes Musicales (hoy en día Juilliard) en Nueva York desde 1922 hasta 1930. Obtuvo títulos de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Columbia. Estudió piano con Isidor Philipp en el Conservatorio Americano de Fontainebleau, Francia, cada verano desde 1926 hasta 1935. Desde 1928 hasta 1939, estudió anualmente composición con Nadia Boulanger e, influenciada por ella, en 1935 decidió enfocarse en la composición. Boulanger también la convirtió del agnosticismo al catolicismo romano y Talma hasta adoptó un estilo de vida muy similar al de Boulanger. La voluminosa correspondencia de Talma revela que tuvo varios romances apasionados con otras mujeres. Nunca se casó.
La propia Talma dividió su obra en tres etapas: un “periodo neoclásico” (1925 – 1951) por el que hasta fue comparada con Stravinski, un “periodo serial” (1952 – 1967) y un “periodo atonal no serial” (desde 1967 hasta su muerte), aunque, en realidad, ella nunca abandonó del todo las técnicas seriales. Su ópera The Alcestiad (1962) fue la primera ópera compuesta por una estadounidense en ser estrenada por una casa de la ópera importante de Europa, aunque su inmensa escala ha disuadido las representaciones. También escribió una ópera de cámara, música orquestal, de cámara, para piano, para órgano, vocal y coral. Su catálogo incluye unas cuarenta obras importantes.
¿Por qué no es más famosa?: Pues por la razón evidente…
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con sus Seis estudios para piano (1954)…
…su primera sonata para piano (1943):
…Let’s Touch the Sky (1952):
…y Variations on 13 Ways of Looking at a Blackbird (1979):
…la época en la que Carlos Chávez fue director del Conservatorio Nacional de México…
…sí, ya sé que en otra parte de este blog me he quejado de ese señor, pero él también tuvo sus virtudes, como, por ejemplo, que, en 1931, como parte de sus esfuerzos para reformar el currículo del conservatorio, introdujera un curso llamado “Clase de Creación Musical”, primero y, después, “Taller de Composición”, con el propósito de animar a los compositores a escribir en una mayor variedad de estilo. Aunque la mayoría de los que asistieron a este curso fueron compositores ya establecidos, incluyendo algunos colegas de Chávez en el profesorado, también hubo un grupo de cuatro alumnos de menos de veinte años de edad. El nuevo curso atrajo a más estudiantes (los cuales fueron incrementando años tras año), aunque al final sólo esos cuatro estudiantes originales se presentaron en la prueba final.
Las cosas cambiaron en 1934, cuando, debido a tejemanejes en la política mexicana de la época, Chávez fue removido de la dirección del Conservatorio Nacional y reemplazado por su enemigo, Estanislao Mejía. Con la nueva administración el taller de composición fue terminado. Los cuatro estudiantes ya mencionados fueron etiquetados como “chavistas” y perseguidos por la nueva administración del Conservatorio, la cual llegó a poner obstáculos para que pudieran matricularse. Sin embargo, los cuatro perseveraron y se reunieron con Chávez en privado, y en noviembre de 1935 se unieron para dar un concierto con composiciones escritas por ellos después que Chávez partiera del Conservatorio como una forma de demostrar el valor de la clase de Creación Musical que fue suprimida. Ellos se hacían llamar el “Grupo de Jóvenes Compositores” pero en el periódico El Universal fueron apodados el “Grupo de los cuatro” como una referencia a los Cinco de Rusia y Les Six de Francia. Ellos adoptaron ese nombre y, por unos años, el “Grupo de los cuatro” se convirtió en la gran promesa del nacionalismo mexicano y llegaron hasta a alcanzar fama internacional.
Los nombres de estos cuatro jóvenes compositores eran José Pablo Moncayo, Daniel Ayala, Salvador Contreras y Blas Galindo (Ayala y Galindo eran de ascendencia india). A ellos se los considera los máximos representantes de la segunda generación del nacionalismo musical mexicano (la que sucedió a la generación de Chávez, Manuel M. Ponce y Silvestre Revueltas) y los que agotaron las posibilidades de esa etapa de la música mexicana. Durante el resto de sus días ellos serían amigos de Carlos Chávez.
Probablemente el más importante del grupo sea José Pablo Moncayo (1912 – 1958):
Categorías a las que pertenece: Celebridades locales, One-hit-wonders que hicieron mucho más, Pasto de historia alternativa.
¿En qué país es famoso?: México.
¿Quién es?: José Pablo Moncayo García nació en Guadalajara, Jalisco. Se acercó a la música gracias a la influencia de su hermano mayor, Francisco. Empezó a estudiar piano a la edad de catorce con Eduardo Hernández Moncada, quien se supone que le recomendó que entrara en el Conservatorio Nacional de Música, lo cual sucedió en 1929. En esta época se vio obligado a trabajar como pianista en cafés y en estaciones de radio para contribuir a la economía familiar y para pagar sus estudios. En el Conservatorio estudió armonía con Candelario Huízar y composición con Carlos Chávez. Aunque no se sabe con exactitud a que clases asistió, no es descabellado asumir que asistió a muchas de las mismas clases que sus compañeros en el “Grupo de los cuatro”. Gracias a una beca, en 1942 fue a Estados Unidos donde estudió con Aaron Copland y Leonard Bernstein.
Fue un montañista aficionado que frecuentemente escalaba el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Orizaba y evocaba los paisajes mexicanos en su obra.
A Moncayo no falta gente que lo considera uno de los más grandes representantes del nacionalismo mexicano junto a Silvestres Revueltas y Carlos Chávez e, inclusive, considera su muerte el punto en el que termina la etapa nacionalista de la música mexicana. Escribió unas cuarenta piezas: una ópera, un ballet, una banda sonora para el cine, música orquestal, de cámara, para piano y coral. Pero, sin lugar a dudas, su mayor éxito fue la breve fantasía orquestal Huapango[1] (1941):
Esta obra fue un éxito monumental casi de inmediato; su popularidad es tal que en México es tocada en toda clase de efemérides nacionales y eventos políticos (lo que hace que algunos lo apoden “el segundo Himno Nacional mexicano”), con tanta frecuencia que algunas personas se quejan de saturación, y, no sólo eso, sino que pasó a formar parte del repertorio internacional y probablemente sea la pieza de música clásica mexicana más tocada en el mundo. De hecho, su inmensa popularidad se ha vuelto problemática, pues ha pasado a eclipsar al resto de su producción, aunque, en México, el problema no es tan grave porque cinco o seis otras obras orquestales o para piano se interpretan y graban con cierta frecuencia.
¿Qué más hay para escuchar?: Moncayo es la clase de compositor al que le sobran las candidatas a obras maestras. Pueden continuar con el “tríptico paisajista” conformado por Tierra de temporal (1950), Cumbres (1954) y Bosques (1957):
…Amatzinac (1935) para flauta y cuarteto de cuerdas:
…Hueyapán (1950) para orquesta:
…y Muros verdes (1951) para piano:
Ahora es turno de hablar de Daniel Ayala (1906 – 1975):
Categorías a las que pertenece: One-hit-wonders que hicieron mucho más.
¿Por qué piezas es famoso?: Por el poema sinfónico Tribu (1934)…
¿Por qué no tuvo más éxitos?: Ayala tuvo una carrera larga y fascinante. Poco tiempo después de salir del Conservatorio, ingresó al equipo de compositores de la Sección de Música del Departamento de Bellas Artes de la Secretaría de Educación. Poco después del estreno de su Tribu, fue comisionado por Bellas Artes como Director de Cultura Estética en Morelia (donde dirigió un coro por dos años) y en Michoacán, pero en 1940 regresó a su natal Yucatán como director de la Banda de la Policía de Mérida. En 1942 fundó la Orquesta Típica Yukaltepén, la cual interpretaba obras de compositores yucatecos. En 1944 fue director de la Orquesta Sinfónica de Mérida y del Conservatorio de Yucatán. En 1955 se trasladó para Veracruz, donde trabajó para el Instituto de Bellas Artes…
…y esa es la razón por la que sólo tuvo un éxito: todos estos deberes oficiales le robaban tiempo y energía a sus labores como compositor y promotor de su propia obra, aunque se supone que en los estados de Yucatán y Veracruz unas pocas obras suyas más se interpretan con un poco más de frecuencia. Del “Grupo de los Cuatro”, Daniel Ayala ya era el menos prolífico y, después de 1944, su producción se redujo muchísimo más.
Felipe de Jesús Daniel Ayala Pérez nació en Abalá, Yucatán y tenía ascendencia maya. Desde pequeño tuvo inclinación hacia la música e inició sus estudios musicales en su pueblo natal a la edad de diez años, después de vencer la oposición de su padre, bajo la dirección de Alfonso Aguilar Reyes, músico rural y juez del registro civil. Continuó sus estudios en la escuela de música de Mérida, donde obtuvo el certificado de excelencia, al mismo tiempo que trabajaba como vendedor ambulante, repartidor de leche y lustrabotas para pagar sus estudios.
En el Conservatorio Nacional estudió violín con Silvestre Revueltas y composición con Carlos Chávez. Además, también estudió con José Rocabruna, Manuel M. Ponce, Francisco Contreras, Vicente T. Mendoza, Candelario Huízar y Julián Carrillo, entre otros.
Escribió ballets, música orquestal, de cámara, para piano y vocal. En la última obra que compuso, su concertino para piano y orquesta (1974), abandonó el estilo nacionalista por el neoclasicismo.
¿Qué más hay para escuchar?: Pueden continuar con su ya mencionada última obra…
A Ayala le sigue Salvador Contreras (1910 – 1982):
Categorías a las que pertenece: Compositores de culto.
¿Quién es?: José Avelino Salvador Contreras Sánchez nació en Cuerámaro, Guanajuato, el primero de once hermanos. Su padre alentó en él el estudio de la música desde una edad muy temprana. En 1916, la familia Contreras se trasladó a la Ciudad de México, se supone que por las condiciones adversas creadas por la Revolución, donde Salvador tomó sus primeras clases de violín con su tío. Las condiciones económicas de su familia fueron tan adversas que Contreras decía que su hermano Eduardo y él iban a la escuela casi sin calzado. Fue aceptado en el Conservatorio Nacional, pero, debido a las carencias económicas que la familia atravesaba, tuvo que dejar sus estudios para ponerse a tocar el violín en diferentes carpas. En 1931 logró retomar sus estudios en el Conservatorio y tomó clases de composición con Carlos Chávez, de formas musicales con Candelario Huízar y de música de cámara y de dirección de orquesta con Silvestre Revueltas.
Se supone que él fue el que tuvo la idea de formar el “Grupo de los cuatro” y una de las fuentes que consulté hasta proclama que él era el cabecilla.
Escribió unas cien obras en los géneros de la música orquestal (donde se supone que obtuvo sus mejores logros), de cámara, instrumental (principalmente para piano y para guitarra), vocal y coral. Murió dejando inconclusas su cuarta sinfonía y su Homenaje a Diego Rivera.
¿Por qué no es más famoso?: Porque abandonó el estilo nacionalista por el dodecafonismo, el cual era muchísimo menos popular en México. Además, él tuvo serios problemas para ver su obra publicada y estrenada; por ejemplo, sus Tres movimientos para guitarra, escritos en 1963, sólo pudo publicarlos en 1978 y esta fue la primera obra suya publicada. Otra de sus obras, la Danza negra, iba a ser estrenada en 1966, pero el estreno fue pospuesto indefinidamente dado que las particellas eran “casi ilegibles”; el director Eduardo Díaz Muñoz recuperó la obra y la estrenó en 1988. La inmensa mayoría de su producción sigue estando archivada.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con su sonata para violín y violonchelo (1933)…
…su segundo cuarteto de cuerdas (1936):
…sus Cuatro canciones (1959):
…sus Tres movimientos para guitarra (1963):
…sus Dos piezas dodecafónicas (1966):
…y sus Siete preludios para piano (1971):
Y, por último, pero no por eso menos importante, tenemos a Blas Galindo (1910 – 1993):
Categorías a las que pertenece: Compositores de culto.
¿Quién es?: Blas Galindo Dimas nació en San Gabriel, Jalisco, y pertenecía a la etnia wixárika. Inició su formación musical a la edad de siete años al participar en el coro del maestro Antonio Velasco Ornelas, cantor de la iglesia, quien además de enseñarle solfeo le dio las primeras lecciones de piano, bases de armonía, melodía y matices y, en general, le enseñó a amar la música. Abandonó su ciudad natal debido a los desórdenes de la Revolución Mexicana pero regresó 20 años después para retomar sus estudios y organizar la banda municipal de música. Ingresó al Conservatorio Nacional donde estudió composición con Carlos Chávez y José Rolón y también con Candelario Huízar. Asistió junto a Moncayo a los cursos de Copland y Bernstein.
Fue el más prolífico del grupo con más de 150 obras: ballets, música incidental, bandas sonoras para el cine, música orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral, y se le quedaron en el tintero montones de proyectos ambiciosos, como una ópera o hasta un ciclo de óperas acerca de la agitada vida de México desde el líder azteca Cuauhtémoc hasta los próceres como Morelos, Juárez, Zapata y Cárdenas.
¿Por qué no es más famoso?: Al igual que Contreras, Galindo tuvo gravísimos problemas para ver su obra publicada y estrenada y un porcentaje importante de esta sigue estando archivada.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con lo más parecido que tiene a una carta de presentación, sus Sones de mariachi (1940)…
Notas:
[1] El “huapango” es un género de la música folclórica y popular mexicana del estado de Veracruz.
Categorías a las que pertenece: Compositores de culto.
¿Quién es?: Es considerada el primer compositor británico en haber trabajado con el dodecafonismo y el serialismo.
Desde los nueve años ella decidió que iba a convertirse en compositora. Su infancia fue un tanto inusual: su madre, una aristócrata inglesa, estaba muy involucrada con el Movimiento Teosófico y desde 1911 un joven Jiddu Krishnamurti vivió en la casa en Londres de los Lutyens como un amigo de Elisabeth y sus hermanas. La vida familiar estuvo marcada por el conflicto entre las personalidades fuertes de sus padres. Recibió lecciones de violín, piano y composición. Su tía, Constance Lytton, una sufragista y una talentosa pianista, cuyo tutor había sido instruido por uno de los estudiantes de Clara Schumann, le presentó las obras de Robert Schumann. A la edad de 15 creó sus primeros intentos de música de cámara y un año después el concepto para un primer ballet. En 1922, Lutyens estudió en París en la École Normale de Musique y vivió con el compositor teosófico Marcelle de Manziarly, quien fue a su vez estudiante de Nadia Boulanger. En 1923 acompañó a su madre a una gira por los principales centros teosóficos del mundo en Austria, Italia, India y Australia. A su regreso a Europa se volvió radicalmente contra la Teosofía y todas las religiones y estudió con John Foulds, primero, y después, entre 1926 y 1930, en el Royal College of Music como discípula de Harold Drake (composición) y Ernest Tomlinson (viola).
Lutyens firmó más de 150 números de opus en los géneros de música para los escenarios, orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral, además de sus innumerables bandas sonoras para el cine (prácticamente fue la “maestra de capilla” de la Hammer y su rival, la Amicus), la radio y la televisión. Su estilo empezó en el romanticismo tardío, pasó a experimentos con el neoclasicismo y terminó, en sus obras más representativas de su personalidad madura, en algo que creo que fue descrito con precisión por el crítico que lo llamó “Debussy reinventado a través del serialismo de Webern” (aunque ella afirmó en cartas a Stravinski y a William Alwyn que inventó el serialismo independientemente antes de ver una sola nota de Webern a través de su estudio de Henry Purcell). Fue gran admiradora de Debussy y Stravinski (y la admiración era mutua: cuenta la leyenda que una vez, para felicitarla por una de sus obras, el ruso la abrazó y gritó “¡esa es la música que me gusta!”), fue amiga de Luigi Dallapiccola y desaprobaba a Mahler y a compositores similares.
Lutyens tuvo una vida difícil: fumaba y bebía demasiado, durante su estadía en París empezó a padecer problemas de depresión que la acompañarían toda su vida y que la llevarían a sufrir varias crisis mentales (llegó a estar recluida en una institución de salud mental), su primer matrimonio fue infeliz y terminó en divorcio, con su segundo esposo parrandeaba en exceso y en sus últimos años de vida sufrió de artritis en las manos y adicción a las tabletas (antidepresivos, tranquilizantes, barbitúricos y esteroides), lo que la limitó seriamente como compositora.
¿Por qué no es más famosa?: En primer lugar, es otro de esos compositores cuya música no es accesible ni para los intérpretes ni para el público.
En segundo lugar, ella fue víctima de su propia condición de pionera: entró demasiado pronto para que su estilo serial fuera popular y, cuando las vanguardias del continente finalmente triunfaron en las Islas Británicas, pasó a resultar anticuado.
En tercer lugar, ella se volvió infame por su violento rechazo de la Escuela Pastoral (a la que llamaba “escuela de boñigas”), en general, y a compositores como Ralph Vaughan Williams, Gustav Holst, John Ireland y Arnold Bax, en particular. Y dado que estos son algunos de los compositores y de la música más amados en la historia de Inglaterra, eso no le sentó bien a mucha gente.
También, su segundo esposo, Edward Clark (un director y productor que había estudiado con Schönberg), renunció de la BBC en 1936 de mala manera. Él estuvo prácticamente desempleado desde 1939 hasta su muerte en 1962. Lutyens se metió en el pleito entre la BBC y su esposo y esto afectó sus posibilidades profesionales. Además, se involucró en una batalla legal con Benjamin Frankel, quien también tenía sus conexiones con la BBC.
Categorías a las que pertenece: Celebridades locales.
¿En qué país es famosa?: Gales.
¿Quién es?: Es considerada la más notable compositora galesa, la responsable de la primera sinfonía galesa y la primera británica en componer la banda sonora para un filme.
Ambos de sus padres fueron profesores y su padre fue su primer profesor de música. Aprendió piano y violín de niña, tocaba tríos con piano con su padre y su hermano y acompañaba el coro de su padre. En la escuela local comenzó a desarrollar un interés en la composición guiada por su profesora de música, la señorita Rhyda Jones, y en 1923 ganó una beca para la University College of South Wales and Monmouthshire (hoy en día Universidad de Cardiff), donde estudió con el profesor David Evans. En 1926 comenzó a estudiar en el Royal College of Music, Londres, con Gordon Jacob y Ralph Vaughan Williams (a quien apodó “Tío Ralph”). En 1930 ganó una beca que le permitió estudiar con Egon Wellesz en Viena, donde residió hasta 1931.
Desde 1932 dio clases de música en Londres, pero durante y después de la Segunda Guerra Mundial experimentó depresión y otros problemas de salud relacionados con el stress. Los doctores le recomendaron que regresara a su pueblo natal, lo cual hizo en 1947; permaneció allí por el resto de su vida y más o menos se dedicó a la composición a tiempo completo.
Ella tardó mucho más que otros compositores en alcanzar su madurez musical pues esto sólo sucedería hasta mediados de la década de 1950. Su estilo musical combina la Escuela Pastoral de su maestro, Vaughan Williams, con una evocación del paisaje, los sonidos del mar, la poesía, la música folclórica y la historia galeses, con la influencia, a través de Egon Wellesz, de Wagner, Richard Strauss y Mahler. Escribió una ópera, música incidental, bandas sonoras para el cine, música orquestal, de cámara, vocal y coral.
No obstante la calidad de su obra madura, incluso dentro de la propia Gales, Grace Williams es famosa por sólo un puñado de piezas. Por tres décadas después de su muerte, su nombre cayó en el olvido, probablemente por una combinación de seguir aferrada a la Escuela Pastoral cuando las vanguardias musicales de la segunda mitad del siglo XX finalmente penetraron las Islas Británicas y el que la propia compositora fuese muy autocrítica, lo que llevó a que copiosas cantidades de su música, hasta el día de hoy, sigan sin publicar y sin estrenar. Esto cambió en 2006, cuando la BBC conmemoró el centenario de su nacimiento, lo cual hizo que su obra empezara a tener algo de difusión internacional.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con su Missa Cambrensis (1971), que algunas de las fuentes que consulté consideran una de las más grandes obras corales del siglo XX…
Categorías a las que pertenece: Compositores de culto.
¿Quién es?: Desde su infancia mostró un gran interés por la música y comenzó a aprender a tocar el flautín con músicos locales. Firmó su primera composición a la edad de ocho. A la edad de quince, entró en la Real Academia de Música de Londres, donde estudió flauta, piano y composición.
Su estilo musical empezó como una mezcla entre la Escuela Pastoral y el neoclasicismo de Stravinski para, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, evolucionar en un neorromanticismo (él mismo se consideraba un romántico que nació cien años tarde) que empleaba un sistema alternativo al dodecafonismo. Fue un compositor muy prolífico: escribió más de 200 bandas sonoras (setenta de las cuales son para largometrajes y la música que compuso para documentales durante la Segunda Guerra Mundial fue considerada tan importante para subirle la moral a las tropas inglesas que los Nazis lo pusieron en su lista negra) junto con música para los escenarios (cuatro óperas y un ballet pantomima), música orquestal, música de cámara, música para piano y para otros instrumentos, música vocal y coral.
No obstante, destruyó montones de obras anteriores a 1939…
¿Quién es?: Junto con Ninette de Valois y Frederick Ashton, fue uno de los fundadores del ballet clásico inglés, en su mejor época fue considerado EL compositor inglés de ballets y fue uno de los responsables de popularizar la tendencia de crear ballets con música que originalmente no tenía esa intención (como las sonatas de Scarlatti y música de Couperin, Mozart, Schubert, Meyerbeer y Liszt, entre otros). Fue el primero de sólo dos compositores ingleses a los cuales los Ballets Rusos de Diaghilev le representaron una obra y, a la muerte de dicho empresario, se pensó que él se convertiría en el siguiente Diaghilev. Fue uno de los primeros compositores “serios” en comprender la importancia del jazz y proclamó que “Mood Indigo” de Duke Ellington era una absoluta obra maestra. Casi todos los que trataron personalmente con él lo describen como un genio absoluto o, por lo menos, como la personalidad más interesante que alguna vez hubiesen conocido, pero también, por su labor como un crítico musical beligerante con una pluma feroz, ganó numerosos enemigos entre los académicos y los periodistas musicales. Además, tuvo grandes conocimientos de pintura, escultura y literatura.
Lambert fue un niño prodigio que desde su más tierna infancia le inculcaron el aprecio por el arte y la literatura y a la edad de trece años ya escribía música orquestal y en la escuela completó una pequeña opereta.
En septiembre de 1922, ingresó en el Royal College of Music tras conseguir una beca. Estudió composición con Ralph Vaughan Williams, R. O. Morris y George Dyson, piano con Herbert Fryer (Lambert fue un excelente pianista) y dirección orquestal con Malcolm Sargent. Lambert desarrollaría un estilo musical que combinaría las influencias de compositores franceses como Debussy, Satie y Les Six con el neoclasicismo de Stravinski (formó parte de la generación que introdujo el neoclasicismo en las Islas Británicas; Walter Leigh también formó parte de esa generación) y el jazz.
Una vez graduado, Lambert tuvo un estilo de vida bohemia: se rodeaba de jóvenes intelectuales brillantes, asistía a fiestas de estilo americano y clubes de jazz, conducía autos rápidos, se iba de vacaciones a La Riviera francesa, vestía sólo ropas caras, etcétera. Así fue como conoció a Peter Warlock y se convirtió en uno de los habituales de la casa donde este último organizaba sus fiestas y vivía junto a Moeran.
Durante la segunda mitad de la década de 1920, la fama de Lambert tuvo un ascenso meteórico, el cual culminó con la pieza que pueden escuchar arriba, la cual fue un éxito fenomenal en su época y, hasta el día de hoy, aún tiene presencia en el repertorio. Pero cuando parecía que Lambert sería la siguiente gran estrella de la música británica…
¿Por qué no tuvo más éxitos?: …fue cuando las cosas empezaron a torcerse.
Durante la década de 1930 su carrera se estancó: su obra empezó a ser considerada pasada de moda y sus deberes como empresario del ballet y director le robaban tiempo y energías a sus esfuerzos como compositor, dando como resultado una producción reducida. Él mismo llegó a considerarse un fracaso como compositor. Por esta época, en su función como crítico musical, se volvió violentamente contra el romanticismo elgariano y casi todo en los movimientos musicales del siglo XX (incluso su antes admirado Stravinski). Entre los pocos que se salvaban, en su opinión, estaban Sibelius, Bernard van Dieren y Busoni.
Sus años finales fueron marcados no sólo por su salud que se deterioró rápidamente (por las razones que se describen arriba) sino por una profunda depresión en la que cayó debido a una serie de reveses profesionales.
Como dato curioso, fue padre de Kit Lambert, empresario de música rock y manager de The Who.
¿Por qué no está en una de las secciones principales?: Su obra es demasiado irregular y es la clase de compositor cuyos defectos son tan grandes como sus virtudes. No obstante, The Rio Grande no es la única obra que vale la pena conocer, como, por ejemplo…
¿Qué más hay para escuchar?: …su Concierto para piano y nueve instrumentos (1931)…
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas.
La Gloria: Muchos consideran a Hartmann el más grande compositor alemán de la generación posterior a la de Hindemith y anterior a la de Henze y el más grande sinfonista alemán del siglo XX.
Nació en Múnich, el más joven de cuatro hermanos. Su padre era un pintor, sus tres hermanos se convirtieron en pintores y él mismo pudo haberse convertido en pintor también, pero empezó a componer después de ver la ópera Der Freischütz de Weber. Fue muy afectado por su participación en los eventos de la fallida Revolución Obrera en Baviera que siguió al colapso del imperio alemán al final de la Primera Guerra Mundial y toda su vida sería un socialista idealista.
En la Academia de Múnich en la década de 1920, Hartmann estudió con Joseph Haas, un discípulo de Max Reger, y después estímulo y ánimo intelectuales del director Hermann Scherchen, un aliado de la Segunda Escuela de Viena, con quien tuvo una relación mentor-protegido de toda la vida. Durante la Segunda Guerra Mundial, y a pesar de ser ya un compositor bastante experimentado, estudió un curso en privado con Anton Webern, con quien a menudo entraba en conflicto a nivel personal y político, pero, no obstante, sintió que se benefició del perfeccionismo de Webern.
Escribió óperas, música orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral. Su estilo musical empezó como una mezcla entre el romanticismo tardío de Reger, Bruckner y Mahler, el jazz e influencias extramusicales como la Nueva Objetividad y las pinturas dadaísta, futurista y expresionista. A esto eventualmente añadió influencias del neoclasicismo de Igor Stravinski y Paul Hindemith, de Béla Bartók y Zoltán Kodály (con quienes estableció una relación cercana en la década de 1930), del dodecafonismo de Schönberg en la década de 1940 (aunque esta siempre sería una influencia menor comparada con otras) y, en la década de 1950, de las técnicas métricas de Boris Blacher y Elliott Carter. Sus obras podían ser satíricas y/o comprometidas políticamente.
Con el ascenso de los Nazis, voluntariamente se retiró por completo de la vida musical en Alemania y se negó a que sus obras fuesen publicadas y representadas, lo que ha llegado a ser conocido como “exilio interior”. De hecho, fue el único compositor importante que adoptó una postura de disidencia activa al mismo tiempo que permanecía en el país. Fue condenado por el régimen, pero ganó fama a nivel internacional. También, durante un tiempo, se escondió y escondió sus partituras.
¿Qué salió mal?: Aunque a otros les ha ido considerablemente peor, Hartmann no es grabado ni representado con la frecuencia que se merece. La situación es un poco mejor en Alemania que a nivel internacional.
Tras la Segunda Guerra Mundial, debido a que fue uno de los pocos antifascistas que sobrevivieron y a que nunca colaboró ni llegó a compromisos con el régimen Nazi[1], fue una de las pocas personas en las que los Aliados confiaron para otorgarles una posición de responsabilidad, por lo cual se convirtió en una figura vital para reconstruir la vida cultural de Alemania occidental. Quizá su logro más notable fue la serie de conciertos “Musica Viva”, que fundó y organizó durante el resto de su vida en Múnich. Comenzaron en noviembre de 1945 y reintrodujeron el repertorio del siglo XX al público alemán, el cual había sido prohibido en 1933 por los Nazis. Hartmann también proveyó una plataforma para la música de compositores jóvenes de finales de la década de 1940 y principios de la década de 1950 y ayudó a establecer figuras tales como Hans Werner Henze, Luigi Nono, Luigi Dallapiccola, Carl Orff, Iannis Xenakis, Olivier Messiaen, Luciano Berio, Bernd Alois Zimmermann y muchos otros. Hartmann también involucró a escultores y artistas tales como Jean Cocteau, Le Corbusier y Joan Miró en exhibiciones de “Musica Viva”.
A pesar de la importancia de esto, dichos deberes administrativos absorbieron tanto de su tiempo y energía que no le quedaba mucho para la composición y dejó muchas piezas inacabadas a su muerte. Hartmann era un compositor muy autocrítico y perfeccionista y, durante esta época, suprimió muchas de sus obras anteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, a veces sólo retirándolas de la circulación, a veces destruyéndolas y reciclando por lo menos parte de su material en nuevas piezas, a veces revisándolas para actualizar sus mensajes políticos cuando estos quedaban anticuados. Todo esto da como resultado un catálogo reducido, lo que tampoco ayuda.
Tras su prematura muerte debido a un cáncer de estómago, muy pocos directores importantes de Alemania occidental promovieron su música. Scherchen, su defensor más notable, murió en 1966. Se especula que esto se debe a que muchos de esos directores (como Herbert von Karajan y Karl Böhm), en diversos grados, tuvieron conexiones con los Nazis, por lo cual veían a Hartmann y a su música con contenidos políticos de izquierdas como un anatema. Entre los directores que sí interpretaron con regularidad la música de Hartmann se encuentran Rafael Kubelik, Ferenc Fricsay, Ferdinand Leitner, y más recientemente, Ingo Metzmacher, Leon Botstein y Mariss Jansons.
Por último, murió precisamente en el momento en el que la generación de Boulez, Stockhausen y Berio alcanzó su madurez y, con su rechazo violento de cualquier cosa conectada con el pasado, lo dejó eclipsado.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Su obra más interpretada y grabada es su Concerto funebre (1939, revisado en 1959) para violín y orquesta de cuerdas…
Pero su aportación más importante son sus ocho sinfonías:
Notas:
[1] Vale la pena señalar que Hartmann sólo pudo lograr esto porque su esposa venía de una familia adinerada, la cual lo apoyó durante esos años.
Categorías a las que pertenece: Pasto de historia alternativa.
Hubo muchos compositores que murieron en las dos guerras mundiales, aunque los que murieron en la Primera Guerra Mundial son los que atraen toda la atención: el inglés George Butterworth (1885 – 1916) y el alemán Rudi Stephan (1887 – 1915) murieron en batalla, el francés Albéric Magnard (1865 – 1914) murió defendiendo una propiedad suya de los invasores alemanes (lo que lo convirtió en un héroe nacional) y el español Enrique Granados (1867 – 1916) murió cuando el barco en el que regresaba a España de un recital en Norteamérica fue hundido por un submarino alemán.
Pero, en mi opinión, son los compositores que murieron durante la Segunda Guerra Mundial los verdaderamente interesantes, como el nombre que les traigo hoy: Walter Leigh.
Su primer profesor fue Harold Darke, con quien trabajó desde la edad de ocho hasta la de diecisiete. Asistió al Christ’s College, Cambridge, donde estudió composición con Cyril Rootham y se graduó en 1926. Después estudió dos años con Paul Hindemith.
Su obra es reducida: escribió una ópera cómica, una opereta, pantomimas, música incidental, bandas sonoras para el cine, música orquestal, de cámara, para piano y vocal. Su estilo combina la influencia de Paul Hindemith con la de Maurice Ravel.
Murió en combate en Tobruk, Libia.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Leigh tiene algo parecido a una obra famosa. Es su Concertino para clavecín (o piano) y orquesta de cuerdas (1934):
También pueden probar la Obertura Agincourt (1934):
…y la música incidental para las comedias Las ranas (1936) de Aristófanes:
…y Sueño de una noche de verano (1936) de William Shakespeare:
Categorías a las que pertenece: Celebridades locales.
¿En qué país es famoso?: Nigeria.
¿Quién es?: Olufela “Fela” Obafunmilayo Sowande fue hijo de Emmanuel Sowande, un sacerdote y pionero de la música litúrgica nigeriana. De niño cantó en el coro de la Iglesia Catedral de Cristo. Estudió en la Escuela de Gramática C. M. S. y el King’s College de Lagos. La influencia de su padre y el Dr. T. K. Ekundayo Phillips (compositor, organista y maestro de coro) fue un factor importante en su infancia. A través de Phillips, Sowande fue expuesto por primera vez a la música litúrgica europea como la de Bach y Rheinberger.
En 1934, Sowande fue a Londres para estudiar ingeniería civil. No obstante, para ayudar a pagar sus estudios, empezó a tocar el piano en clubes de jazz de Londres. Eventualmente, cambió la ingeniería por la música, colaboró con varios jazzistas famosos y formó su propio septeto de jazz. Después, estudió órgano en privado con Edmund Rubbra, George Oldroyd y George Cunningham.
Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó como asesor musical para la Colonial Film Unit del Ministerio de Información principalmente firmando música de fondo para filmes educativos y dio conferencias para la BBC Africa Service.
Desde 1945 hasta 1952, fue organista y maestro de coro para la West London Mission de la Iglesia Metodista. En 1952, Sowande regresó a Nigeria y trabajó con la radio nigeriana y dio clases en la universidad. En 1962 viajó a los Estados Unidos gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. Dio clases en la Universidad Howard de Washington D.C., en la Universidad de Pittsburgh y en la Universidad Estatal de Kent, Ohio, hasta su retiro en 1982.
Sowande comenzó a componer mucho más tarde que la mayoría de los compositores, sus primeras obras serias alrededor de los 40 años, y más o menos abandonó la composición alrededor de 1960 y se movió hacia la enseñanza y la etnomusicología. Su estilo musical combina las influencias de la música litúrgica anglicana, el Romanticismo europeo y el Pastoralismo, por un lado, y el jazz y diversos géneros de la música popular de África occidental, por el otro. Escribió música orquestal, para piano, para órgano, vocal y coral (mayormente “a cappella”). Las de este último género todavía son bastante populares en su país natal.
Es considerado el padre de la música “artística” moderna en Nigeria y el más famoso a nivel internacional de todos los compositores africanos de música clásica.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Es difícil escribir sobre la música de Sowande porque mucho de su obra sigue inédita o está fuera de circulación. No obstante, esta Suite africana (1945) para orquesta de cuerdas recibe los elogios más entusiastas en las redes sociales:
¿Quién es?: Winterberg comenzó sus lecciones de música a la edad de nueve con la pianista de conciertos Therèse Wallerstein. Continuó sus estudios con Fidelio F. Finke, Alexander Zemlinsky y Alois Hába y tuvo entre sus compañeros de clases a Gideon Klein y Viktor Ullmann.
¿Por qué no es más famoso?: En vida, su carrera tuvo que lidiar con obstáculos como los traumas psicológicos que sufrió por ser un sobreviviente de un campo de concentración Nazi, su difícil vida personal (se casó cuatro veces y ninguno de sus matrimonios fue muy feliz que digamos; también tuvo problemas con sus hijos) y el que, aunque era una persona muy poco interesada en la política, se vio arrastrado a los vaivenes políticos de la Europa central de la Guerra Fría.
Tras su muerte, el problema han sido que el hijastro de Winterberg vendió los derechos de su obra con la condición de que se le pondría un embargo que duraría hasta el año 2031. El nieto de Winterberg, junto al nieto de Schönberg (por alguna razón), lograron apelar estas condiciones en 2015 y, desde esa fecha, poco a poco la obra de Winterberg ha ido saliendo a la luz.
¿Por qué no está en una de las secciones principales?: En primer lugar, tan poco de la obra de Winterberg está disponible para su evaluación que, por el momento, no se puede hacer un dictamen con justicia acerca del valor de esta. En segundo lugar, lo poco que se ha escuchado, hasta ahora, revela un compositor muy irregular, que tenía resultados más consistentes en la música de cámara que en la música orquestal. Aunque, claro, cuando acertaba, acertaba a lo grande, como en la pieza que les traigo hoy.