¿Quién es?: Nació cerca de Colonia. Su primer encuentro real con la música sucedió en 1929, cuando empezó a asistir a una escuela católica privada. Comenzó a estudiar educación musical, musicología y composición a principios de 1938 en la Universidad para la Música de Colonia. En 1940, fue reclutado por el Ejército Alemán y enviado a luchar en el frente occidental, pero fue dado de baja en 1942 debido a una severa enfermedad de la piel. Regresó a sus estudios, pero no obtuvo su título hasta 1947. Para entonces ya había dado inicio a su carrera como compositor en 1946, principalmente trabajando para la radio, el cine y el teatro.
Empezó escribiendo música en un neoclasicismo muy deudor de Hindemith para pasarse a un atonalismo y dodecafonismo influenciados por Schömberg para, eventualmente, a través del serialismo, convertirse en uno de los primeros compositores de las vanguardias de la segunda mitad del siglo XX y un precursor del posmodernismo debido a su uso de la técnica del collage para combinar numerosas capas del material musical más diverso y citas musicales que iban desde la Edad Media, y recorriendo toda la historia de la música, hasta el jazz, la música brasileña (él estaba en buenos términos con Milhaud) y otros géneros de música popular (él citó hasta a los Beatles); no obstante, rechazó la ruptura radical con la tradición de la Escuela de Darmstadt (Stockhausen, Boulez, Nono, etcétera). Firmó ballets, música incidental, bandas sonoras, música orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral, pero su obra más famosa es Die Soldaten (“Los soldados”, 1965), considerada una de las óperas alemanas más importantes del siglo XX.
¿Por qué no es más famoso?: Sus obras no son interpretadas muy a menudo debido, por un lado, a su implacable nihilismo (producto de sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial, el recuerdo del Holocausto y el miedo a la aniquilación nuclear en la Guerra Fría) y, por el otro, a su sonido brutal y deliberadamente hostil hacia el público promedio. La ya mencionada ópera Die Soldaten trata, básicamente, acerca de cómo una mujer es abusada y manipulada de todas las formas imaginables y su Requiem für einen jungen Dichter (“Réquiem para un poeta joven”, 1969) se centra alrededor de tres poetas que cometieron suicidio, intercalados con grabaciones de los Nazis y la Guerra Fría; un movimiento no contiene nada de música, meramente es uno de los poetas (Konrad Bayer) exponiendo las razones por las que se mató. El propio Zimmermann cometió suicidio poco después de completar esta pieza debido a severos problemas de salud, de depresión y de ansiedad.
Otro problema es que muchas de sus obras son desmesuradamente ambiciosas: por ejemplo, Die Soldaten, entre otras cosas, requiere una orquesta enorme con un órgano, una banda de jazz y más de una docena de percusionistas y antes de su estreno se consideraba irrepresentable.
Por último, el negarse a romper por completo con el pasado como hicieron otros vanguardistas le produjo problemas con la crítica de su era. Fue sólo hasta después que la influencia de la Escuela de Darmstadt comenzó a declinar que su obra empezó a ser reevaluada.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con su concierto para trompeta y orquesta de cámara “Nobody knows the trouble I see” (1954)…









