Categorías a las que pertenece: Pasto de historia alternativa.
Este niño prodigio que empezó a dar recitales de piano a la edad de nueve años fue uno de los músicos más prometedores de la Viena de la época antes de que muriera a la edad de 34 años de tuberculosis, precisamente en el momento en el que triunfaba como pianista, organista y compositor.
Fue admirador de Beethoven, estudiante de Hummel y amigo de Schubert.
Aparte de un par de puñados de obras para piano, firmó tres piezas orquestales (incluyendo una sinfonía), cuatro piezas de cámara, una sonata para violín y una Missa Solemnis.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Pues con su sinfonía…
Categorías a las que pertenece: Pasto de historia alternativa, One-hit-wonders que hicieron mucho más.
¿Quién es?: Discípulo de Méhul (quien estimó grandemente sus talentos, lo veía como su sucesor y, tras la muerte de su padre biológico, fue una muy querida figura paterna), en su mejor época fue uno de los nombres más grandes de la opéra comique francesa (de las que compuso más de veinte) e influenció a Bizet, a Offenbach y a todos los demás compositores de operetas francesas, a Smetana y a Wagner.
También es muy importante en la historia del ballet (de los que compuso seis): junto con su amigo Adolphe Adam (1803 – 1856; sí, el que compuso Giselle), fueron los pioneros que dieron los primeros pasos para elevar el estándar de la música del ballet de ser simples arreglos de melodías populares a música bien orquestada que ilustraba la acción de la obra.
Además, firmó dos sinfonías, cuatro conciertos para piano, música de cámara, numerosas piezas para piano solo y música coral.
¿Qué salió mal?: Son tres las razones por las que no está en la sección de “Glorias olvidadas”…
Su estilo personal tardó bastante más en madurar que en los casos de otros compositores;
Era muy malo escogiendo los libretos con los que trabajaba, lo que fue una de las causas de que hubiese temporadas en las que encadenaba un fracaso tras otro; y
El que hubiese una temporada en la que trabajó como “premier chef de chant” en la Ópera de París, lo que conllevaba que trabajara en las óperas de otros compositores pero que no pudiese estrenar las suyas propias.
No obstante, al final alcanzaría la plenitud como músico y las dos últimas óperas que completó en solitario, Zampa (1831) y Le Pré aux clercs (1832), estuvieron entre las óperas más populares del siglo XIX no sólo en Francia (Le Pré aux clercs alcanzaría su representación número mil en 1870 ó 1871, dependiendo de la fuente), si no también en otros lugares como Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania (donde Zampa aún se interpreta de vez en cuando).
La muerte de Hérold a la edad de 42 años por culpa de la tuberculosis ha dejado a muchos musicólogos preguntándose que más hubiese logrado.
Estas óperas salieron del repertorio al mismo tiempo y por las mismas razones que las de Auber. De estas, lo único que se siguió escuchando fue la obertura de Zampa.
Hoy en día, la fama de Hérold se debe principalmente al ballet La fille mal gardée (1828):
No obstante, hay que señalar que esta obra no es totalmente suya: recicló material de la versión original del ballet estrenada durante la Revolución Francesa y de otras fuentes contemporáneas, especialmente Rossini. Producciones posteriores añadieron música de Peter Ludwig Hertel y el número más famoso de la pieza (la “Danza del Zueco”) es una invención moderna de John Lanchbery, basándose en una melodía de Hertel, quien revisó la obra entera en 1959 para una producción de Frederick Ashton (la mayoría de las representaciones contemporáneas utilizan esta versión).
Y es que el problema con los ballets de Hérold es que, a pesar de su importancia en la historia de ese medio, fueron compuestos con prisas, en la mesa de la cena mientras charlaba con sus amigos, pues parece que no se tomaba tan en serio ese género.
¿Qué más hay para escuchar?: Pues las dos óperas ya mencionadas… y completas, no sólo las oberturas…
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas.
La Gloria: Ella fue uno de los primeros músicos polacos en hacerse famosos a nivel internacional, una de las pioneras del fenómeno de los compositores/pianistas virtuosos que sería tan popular en el siglo XIX y uno de los primeros pianistas en tocar piezas de memoria ante el público.
En sus giras de la década de 1820, que fueron todo un fenómeno tanto con el público como con la crítica, visitó todas las capitales musicales importantes de la Europa de su época antes de establecerse en San Petersburgo en 1828 como primera pianista de la corte imperial rusa, donde compuso para la corte, dio conciertos, enseñó música y dirigió un influyente salón musical.
Firmó más de cien obras, en su inmensa mayoría piezas para piano solo, canciones y música de cámara.
Convencionalmente se considera que ella fue “Chopin antes de Chopin”. De hecho, cuando Chopin empezó su carrera, Szymanowska se convirtió en uno de sus primeros partidarios importantes, dándole apoyo material y consejos al pianista más joven. Además de a su compatriota, desarrolló una extensa red de conexiones con algunos de los músicos más importantes de su era, algunos de los cuales también serían sus amigos personales, incluyendo a Beethoven, Cherubini, Rossini, Hummel, John Field, Salieri, Kalkbrenner, Spontini, Paganini, Clementi, Boieldieu, Auber, Meyerbeer, Reicha, Weber y Glinka. Beethoven, Cherubini, Hummel y Field, además, le dedicarían piezas. Se dice que Goethe se enamoró profundamente de ella.
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas.
La Gloria: En su época fue considerado uno de los grandes violinistas virtuosos de Alemania, fue uno de los compositores más aclamados por la crítica y fue admirado por Weber. Fue violinista principal de la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig desde los quince años hasta 1806, después de esa fecha fue concertino del duque Pedro I de Oldemburgo, desde 1808 fue violinista del rey Jerónimo Bonaparte de Westfalia en el teatro estatal de Kassel, en 1814 fue a Viena y poco después a Karlsruhe, habiendo sido nombrado concertino por el gran duque de Baden.
Compuso dos óperas, tres sinfonías, conciertos para violín (todos los cuales se han perdido), música de cámara (el género que conforma el grueso de su producción y donde se supone que obtuvo sus resultados más notables), piezas para piano solo, algo de música coral litúrgica y numerosas canciones y cuartetos vocales.
¿Qué salió mal?: En parte el que muriera prematuramente a la edad de 37 de tuberculosis y en parte el que forme parte de la larga lista de compositores de principios del siglo XIX que fueron absolutamente eclipsados por Beethoven. Pero también hay que considerar el hecho de que fuese un músico tremendamente conservador: aunque, debido a las fechas en las que trabajó, era inevitable que fuese influenciado por el Romanticismo, seguía más que nada apegándose a los modelos de Haydn y Mozart; es por eso que no lo incluyo en la sección de “Pasto de historia alternativa”.
Su obra siguió siendo popular hasta la década de 1840, cuando sus sinfonías y su música de cámara empezaron a desaparecer del repertorio. A las oberturas de sus óperas les fue un poco mejor, pues se siguieron escuchando hasta bien entrada la década de 1850.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con este cuarteto de cuerdas…
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas.
La Gloria: En su mejor momento fue considerado el jefe de la escuela del norte de Alemania y toda una institución musical en Alemania central. También se lo consideró uno de los grandes virtuosos del piano de la época y uno de los más importantes partidarios de Beethoven.
Fue organista de la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig (sí, ese mismo cargo que años antes desempeñó J. S. Bach) y director musical de Dessau. Tremendamente prolífico, firmó siete óperas, 23 sinfonías (14 de estas en 1810), 20 oberturas, siete conciertos para piano, cuatro misas, seis oratorios (el género donde se supone que obtenía sus mejores resultados), 25 cantatas y numerosas piezas instrumentales (para piano y para órgano, principalmente, aunque también para violín, violonchelo y flauta), otras obras corales y canciones.
¿Qué salió mal?: En realidad, Schneider debía toda su fama y popularidad a sólo un número reducido de composiciones que llegaron a alcanzar mucha difusión por toda Alemania y hasta a nivel internacional. Esto era porque, como compositor de la corte de Dessau, componía para la ocasión, no para la posteridad, y la inmensa mayoría de su música no fue publicada y sólo era representada localmente.
Añadan a lo anterior el que, incluso para su época, era considerado un músico de lo más anticuado: aunque era un Romántico a la manera de Beethoven y Rossini, su obra, en muchos aspectos, vuelve a los modelos de Haydn. No es de extrañar que ya en sus años finales fuese cayendo en el olvido.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con su oratorio Das Weltgericht (1820), que fue uno de sus mayores éxitos en vida y es la única obra suya que, en años recientes, ha recuperado algo de atención del público gracias a la siguiente grabación…
La Gloria: Este compositor francés empezó su carrera a la edad de 18 durante el Terror, alcanzó celebridad internacional durante el Consulado y el Imperio y durante la Restauración Borbónica se convirtió en EL compositor francés de óperas.
A menudo llamado “el Mozart francés” (quien fue una de sus influencias, junto con Haydn, Cimarosa y Rossini), fue visto como el heredero espiritual de Grétry y fue profesor de Adolphe Adam. La inmensa mayoría de su producción está compuesta por óperas, de las que compuso unas 40, además del concierto para arpa que les traigo hoy, un concierto para piano, algo de música de cámara y numerosos romances.
Su obra tuvo una importancia mayúscula en la evolución de la opéra comique. En 1825 se estrenó la que es considerada su obra maestra: La dame blanche. Esta tomaba sus episodios de dos novelas de Walter Scott y fue un éxito tan monumental (alcanzó su milésima representación en la Opéra Comique en 1862 y despertaba la amarga envidia de Bizet) que lo convirtió en el autor de moda a la hora de adaptar a la ópera; entre las muchas óperas que secundaron esta obsesión con el novelista escocés se encuentran Lucia di Lammermoor (1835) de Donizetti e I puritani (1835) de Bellini. También está entre las primeras óperas en añadir elementos sobrenaturales e influenció a obras como Robert le diable (1831) de Meyebeer y Faust (1859) de Gounod. Su Les Deux Nuits (1829) fue admirada por el mismísimo Richard Wagner.
¿Qué salió mal?: Sus óperas cayeron en el olvido por las mismas razones y al mismo tiempo que las de Auber. Estas tuvieron que esperar hasta 1997 para empezar a ser revividas, cuando la Salle Favart representó La dame blanche.
¿Por qué no está en una de las secciones principales?: Porque no me parece que su música sea tan memorable como la de otras opéras comiques. Pero su concierto para arpa es considerado una de las obras maestras del repertorio para ese instrumento y fue la única de sus piezas que conservó algo de presencia en las salas de concierto, en mi opinión merecidamente.
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas, One-hit-wonders que hicieron mucho más.
La Gloria: Discípulo de Cherubini y amigo de Rossini, en vida se consideraba que estaba al mismo nivel que Meyerbeer y Halévy, hasta la década de 1920 fue uno de los compositores de óperas más representados del mundo y sus oberturas eran tan populares como las de Rossini y Suppé.
Aunque también compuso una gran cantidad de música coral litúrgica junto con obras corales seculares, canciones populares, obras orquestales, música de cámara y piezas para piano solo, la parte de su producción verdaderamente interesante es, predeciblemente, su música para los escenarios: unas 50 óperas y entre 15 y 20 ballets (diferentes fuentes dan números diferentes). Pronto estableció una fructífera relación profesional con el famoso libretista Eugène Scribe que duró 41 años y produjo 39 óperas, la mayoría de estas éxitos comerciales y con la crítica. Trabajó principalmente en el género de la opéra-comique, donde firmó unas 35 obras que influenciaron fuertemente a Bizet, Massenet, Offenbach y el binomio de Gilbert y Sullivan. También compuso en otros géneros, como con La Muette de Portici (“La muda de Portici”, 1828), considerada la primera gran ópera histórica francesa, que estableció el modelo que seguirían Meyerbeer y Halévy y fue amada por Wagner, quien la consideraba una precursora de sus leitmotiv.
¿Qué salió mal?: La carnicería de la Primera Guerra Mundial dándole a todo el mundo una visión más pesimista de la vida hizo que Auber resultara demasiado ligero para los gustos del siglo XX, y la reacción contra Wagner combinada con el ascenso del Impresionismo y el Neoclasicismo de los Ballets Rusos lo convirtieron en un músico pasado de moda.
La única de sus óperas que siguió en el repertorio fue su Fra Diavolo (1830):
…y eso porque era muy popular en Alemania.
¿Qué más hay para escuchar?: Prueben su Le domino noir (1837) y pongan en los comentarios como les pareció…
Categorías a las que pertenece: Pasto de historia alternativa.
La razón por la que he incluido este compositor en la categoría de “Pasto de historia alternativa” en lugar de “Celebridades locales” es porque su música casi nunca es interpretada o grabada, ni siquiera en Suecia, y atribuyo esto al hecho de que muriera de tuberculosis a la edad de 34 años. (Si hubiese tenido una vida más larga o si hubiese sido más prolífico tal vez hubiese terminado en otra sección).
Antes de eso, este compositor de origen alemán llegó a ser maestro de capilla de la Corte Sueca e introdujo en esa nación nórdica la música de Beethoven; además fue el director de los estrenos suecos de Las estaciones de Haydn y La Flauta Mágica de Mozart.
En cuanto a sus propias composiciones (dos obras para los escenarios, cuatro sinfonías terminadas y una inacabada, numerosas obras de cámara, cantatas y un puñado de piezas en otros géneros): partiendo de la influencia de Haydn, Mozart y Beethoven, terminó recorriendo muchos de los mismos caminos que los compositores románticos de otras latitudes (Mendelssohn, Rossini, Schubert, Weber, etcétera).
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con esta sinfonía…
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas.
La Gloria: En su mejor época, Hummel era considerado uno de los compositores más importantes del mundo y el pianista virtuoso más grande de la Europa de su tiempo. Este comenzó como un niño prodigio que, a la edad de ocho años, impresionó tanto a Mozart que el Genio de Salzburgo decidió darle clases y hospedaje en su propio hogar sin cobrarle durante dos años y le permitió dar su primera actuación pública a la edad de nueve años en uno de sus propios conciertos. Hummel también estudiaría con Albretchsberger, Haydn, Salieri y Clementi.
Es una de las figuras más importantes de la transición del Clasicismo (al principio de su carrera, sus conciertos para piano sonaban muy mozartianos y sus piezas para piano solo muy haydnescas) al Romanticismo (las obras que firmó en sus años finales suenan como el eslabón perdido entre Beethoven-Schubert y Liszt-Chopin). Tremendamente prolífico, su catálogo incluye 22 óperas y Singspiels, ocho conciertos para piano, un concierto doble para violín y piano, un concierto para mandolina, un concierto para trompeta, un “gran concierto para fagot”, ocho tríos para piano, un cuarteto para piano, un quinteto para piano, dos septetos para piano, un octeto de viento, un cuarteto para clarinete, violín, viola y violonchelo, diez sonatas para piano (de las cuales cuatro no tienen números de opus y una sigue inédita), una sonata para violonchelo, música para piano a cuatro manos, numerosas canciones y obras de música coral litúrgica y mucho más; aunque sus mejores resultados los logró, predeciblemente, en las obras que incluyen el piano (curiosamente, no compuso sinfonías). Además, también fue un talentoso guitarrista y firmó varias piezas para ese instrumento.
Hummel se haría amigo de Beethoven y ambos compositores tuvieron una amistad larga, aunque tempestuosa, pero, al final, se reconciliarían y el Maestro de Bonn moriría en buenos términos con el otro músico. Cuando se hizo maestro de capilla en Weimar (él ayudaría a convertir esta urbe en una de las capitales musicales de su era), también se convirtió en un amigo cercano de Goethe, quien lo introduciría en lo mejor de los círculos intelectuales de la ciudad.
En el concierto por el funeral de Beethoven conoció y se hizo amigo de Schubert, quien fue fuertemente influenciado por Hummel y a quien dedicó sus últimas tres sonatas para piano. Liszt idolatraba a Hummel, a menudo interpretaba sus obras y pudo haberse convertido en uno de sus estudiantes, pero el padre del compositor húngaro se negó a pagar la elevada cuota que el austriaco exigía por sus clases. Otro que lo admiraba y pudo haberse convertido en estudiante suyo fue Robert Schumann. Chopin, que no era nada generoso con los elogios, escribió en una carta “tales grandes maestros como Mozart, Beethoven y Hummel, los maestros de todos nosotros” y conservó varios de los conciertos del austriaco en su repertorio activo.
También fue uno de los profesores de música más prestigiosos y costosos de su época: su tratado sobre la música de piano vendió miles de copias a los pocos días de publicado y su lista de estudiantes famosos incluye a Czerny, Ferdinand Hiller, Sigismund Thalberg, Adolf von Henselt y (muy brevemente) Felix Mendelssohn.
¿Qué salió mal?: En sus años finales, Hummel vio su música lentamente pasar de moda. Esto se debió, evidentemente, al ascenso de una nueva escuela de compositores y pianistas virtuosos encabezada por Liszt y Chopin. Pero también se debió a que, a partir de 1832, dedicó cada vez menos y menos energía a componer y a sus deberes como director musical, en parte porque su salud se estaba deteriorando, en parte porque, con la muerte de Goethe, se cortó su conexión con los círculos intelectuales más selectos. Y también empezó a ser dejado de lado como profesor de música: los ejercicios de Czerny, más accesibles, lo superaron en popularidad.
No obstante, siguió siendo un compositor famoso y respetado y, a su muerte, parecía que una duradera reputación póstuma estaba asegurada… pero cayó en el olvido casi de inmediato, eclipsado, por un lado, por Beethoven y Schubert y, por el otro, por Liszt, Chopin y otros.
Después, cuando el Clasicismo empezó a ser revivido a principios del siglo XX, la gente siguió pasando de Hummel. Como con Haydn, que tuvo que esperar hasta la segunda mitad del siglo XX para que revivieran su música, Hummel siguió siendo eclipsado por Mozart y Beethoven, más famoso por ser un nombre recurrente en las listas de los más grandes pianistas de todos los tiempos. Hummel tendría que esperar hasta finales del siglo XX para que reviviesen su obra, pero, aunque cada vez hay más grabaciones, sigue sin ser interpretado en vivo casi nunca.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con estas tres obritas…
La Gloria: Al principio de su carrera componía óperas cómicas y fue considerado un rival serio de Galuppi, pero rápidamente las abandonó y firmó más que nada óperas serias, convirtiéndose, en su mejor momento, en uno de los compositores de óperas más famosos, exitosos e influyentes de toda Europa.
Antes de cumplir los 40 años ya había firmado unas 40 óperas serias y diez óperas bufas, junto con una generosa producción de música coral litúrgica (en su inmensa mayoría compuesta en su etapa en Venecia) y algo de música de cámara y muchas obras vocales de salón (en su inmensa mayoría compuestas en su etapa en Londres).
¿Qué salió mal?: En 1772, Sacchini se mudó a Londres. Allí capturó casi de inmediato los corazones de los ingleses y se convirtió en una de las grandes estrellas musicales del país… pero, eventualmente, Sacchini tuvo que huir de la ciudad: su obra empezó a pasar de moda, su salud empezó a deteriorarse, acumuló deudas debido a su estilo de vida mujeriego y derrochador y enemigos debido a su personalidad arrogante. Debido a la amenaza de terminar en la prisión para deudores, aceptó una invitación para mudarse a París en 1781.
Al principio, parecía que un futuro brillante lo esperaba en la capital francesa. En esa época, la escena musical parisina estaba dividida por la rivalidad entre Gluck y Piccinni y la facción piccinnista le dio una cálida bienvenida pues lo veían como un aliado natural. Más importante: en ese momento el emperador José II, gran admirador de la música italiana en general y de Sacchini en particular, estaba en la ciudad de incógnito y lo recomendó entusiastamente a su hermana, la reina María Antonieta, y el patronato de esta lo ayudó a conseguir un lucrativo contrato con la Ópera de París.
No obstante, todo iba a salirle mal a Sacchini en Francia: a pesar de que había apoyado la venida de Sacchini a París, Piccinni pronto desarrolló con él una feroz rivalidad, producto de que Sacchini incluyera en su obra influencias de Gluck y la propia personalidad susceptible de Sacchini, exacerbada por sus problemas económicos. Sacchini terminaría como el perdedor en las intrigas entre las facciones gluckistas y piccinnistas, las cuales lo verían como un enemigo común.
También, sus primeras tres óperas francesas fueron éxitos muy menores y fueron recibidas por la crítica con escepticismo. Su siguiente ópera, esta Œdipe à Colone, se suponía que iba a ser su obra más ambiciosa: una perfecta combinación entre su estilo italiano, las convenciones de la ópera francesa y la influencia de Gluck. Considerada su obra maestra, en esta, generalmente, se revela como la clase de compositor que se propone remover todo aquello que no tenga una función dramática; desde el punto de vista musical, su mundo sonoro empieza a recorrer caminos que convierten a Sacchini en un precursor de Spontini y del Romanticismo, de allí la parte de “Pasto de historia alternativa”: estoy convencido que, si el músico hubiese vivido más, hubiese firmado obras aún más interesantes.
Su estreno marcó la apertura del nuevo teatro en el Palacio de Versalles, pero, quizá por dificultades con los ensayos, esa única representación tuvo un éxito muy limitado en la corte. María Antonieta prometió a Sacchini que su Œdipe iba a ser la primera ópera interpretada en el teatro de la corte después que este fuese transferido a Fontainebleau… pero esto no iba a suceder: facciones políticas a las que les molestaba que la reina estuviese favoreciendo a tantos extranjeros movieron sus influencias e hicieron que, en su lugar, la ópera a ser representada fuese la Phèdre de Jean-Baptiste Lemoyne. La extrema angustia que le produjo el temor de haber perdido el favor de la reina, combinada con su salud ya de por sí deteriorada, lo llevó a la muerte unos pocos días después de recibir esta noticia.
La dramática muerte de Sacchini, en la que hasta estaba involucrada la reina, capturó la imaginación del público y esto, combinado con un artículo sinceramente elogioso de Piccinni, que le dedicó una conmovedora oración en su funeral, volvió la opinión popular en su favor. La dirección de la Académie Royale, sin siquiera esperar las usuales presiones desde arriba, ordenó que empezaran los ensayos de la ópera. Esta sería reestrenada en 1787, convirtiéndose en un éxito resonante y duradero: la ópera sería una de las más populares en el repertorio parisino hasta 1830 y la responsable de mantener vivo el nombre de Sacchini en Francia, sería revivida en julio de 1843 y mayo de 1844 y, finalmente, caería en el olvido casi absoluto en el que se encuentra el resto de la obra de su creador. Sólo existen cuatro grabaciones completas de óperas de Sacchini: dos de esta Œdipe à Colone (una de las cuales se supone que es bastante mala), una de la comedia La contadina in corte (1765) y una de Renaud (1783), eso es todo.
¿Por qué no está en una de las secciones principales?: La verdadera importancia estética de la obra de Sacchini es muy difícil de determinar, aunque su importancia histórica es evidente, debido a lo poquísimo de él que ha sido revivido; es por eso que no lo incluí en el especial donde se explican los apellidos de Galuppi y Piccinni.
La razón por la que esta ópera, en mi opinión, no pasa de ser una “Curiosidad histórica” es porque la música, a pesar de todas sus virtudes, no me parece ni verdaderamente memorable ni inventiva. Además, según yo, esa buena intención que se menciona arriba de “remover todo aquello que no tenga una función dramática” se viene abajo en el tercer acto, el cual es estirado innecesariamente. Y si tengo esas quejas de la supuesta obra maestra de este compositor…