¿Quién es?: Es considerada el primer compositor británico en haber trabajado con el dodecafonismo y el serialismo.
Desde los nueve años ella decidió que iba a convertirse en compositora. Su infancia fue un tanto inusual: su madre, una aristócrata inglesa, estaba muy involucrada con el Movimiento Teosófico y desde 1911 un joven Jiddu Krishnamurti vivió en la casa en Londres de los Lutyens como un amigo de Elisabeth y sus hermanas. La vida familiar estuvo marcada por el conflicto entre las personalidades fuertes de sus padres. Recibió lecciones de violín, piano y composición. Su tía, Constance Lytton, una sufragista y una talentosa pianista, cuyo tutor había sido instruido por uno de los estudiantes de Clara Schumann, le presentó las obras de Robert Schumann. A la edad de 15 creó sus primeros intentos de música de cámara y un año después el concepto para un primer ballet. En 1922, Lutyens estudió en París en la École Normale de Musique y vivió con el compositor teosófico Marcelle de Manziarly, quien fue a su vez estudiante de Nadia Boulanger. En 1923 acompañó a su madre a una gira por los principales centros teosóficos del mundo en Austria, Italia, India y Australia. A su regreso a Europa se volvió radicalmente contra la Teosofía y todas las religiones y estudió con John Foulds, primero, y después, entre 1926 y 1930, en el Royal College of Music como discípula de Harold Drake (composición) y Ernest Tomlinson (viola).
Lutyens firmó más de 150 números de opus en los géneros de música para los escenarios, orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral, además de sus innumerables bandas sonoras para el cine (prácticamente fue la “maestra de capilla” de la Hammer y su rival, la Amicus), la radio y la televisión. Su estilo empezó en el romanticismo tardío, pasó a experimentos con el neoclasicismo y terminó, en sus obras más representativas de su personalidad madura, en algo que creo que fue descrito con precisión por el crítico que lo llamó “Debussy reinventado a través del serialismo de Webern” (aunque ella afirmó en cartas a Stravinski y a William Alwyn que inventó el serialismo independientemente antes de ver una sola nota de Webern a través de su estudio de Henry Purcell). Fue gran admiradora de Debussy y Stravinski (y la admiración era mutua: cuenta la leyenda que una vez, para felicitarla por una de sus obras, el ruso la abrazó y gritó “¡esa es la música que me gusta!”), fue amiga de Luigi Dallapiccola y desaprobaba a Mahler y a compositores similares.
Lutyens tuvo una vida difícil: fumaba y bebía demasiado, durante su estadía en París empezó a padecer problemas de depresión que la acompañarían toda su vida y que la llevarían a sufrir varias crisis mentales (llegó a estar recluida en una institución de salud mental), su primer matrimonio fue infeliz y terminó en divorcio, con su segundo esposo parrandeaba en exceso y en sus últimos años de vida sufrió de artritis en las manos y adicción a las tabletas (antidepresivos, tranquilizantes, barbitúricos y esteroides), lo que la limitó seriamente como compositora.
¿Por qué no es más famosa?: En primer lugar, es otro de esos compositores cuya música no es accesible ni para los intérpretes ni para el público.
En segundo lugar, ella fue víctima de su propia condición de pionera: entró demasiado pronto para que su estilo serial fuera popular y, cuando las vanguardias del continente finalmente triunfaron en las Islas Británicas, pasó a resultar anticuado.
En tercer lugar, ella se volvió infame por su violento rechazo de la Escuela Pastoral (a la que llamaba “escuela de boñigas”), en general, y a compositores como Ralph Vaughan Williams, Gustav Holst, John Ireland y Arnold Bax, en particular. Y dado que estos son algunos de los compositores y de la música más amados en la historia de Inglaterra, eso no le sentó bien a mucha gente.
También, su segundo esposo, Edward Clark (un director y productor que había estudiado con Schönberg), renunció de la BBC en 1936 de mala manera. Él estuvo prácticamente desempleado desde 1939 hasta su muerte en 1962. Lutyens se metió en el pleito entre la BBC y su esposo y esto afectó sus posibilidades profesionales. Además, se involucró en una batalla legal con Benjamin Frankel, quien también tenía sus conexiones con la BBC.
Para pagar las cuentas fue que ella empezó a componer bandas sonoras. Lutyens, por lo general, no tomaba en serio sus bandas sonoras porque le resultaban demasiado parecidas a su odiada Escuela Pastoral (aunque le gustó el título de “Reina del Horror”); estas la convirtieron en otra víctima del problema con los compositores de bandas sonoras.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con todo esto…











