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Baines nació en una familia musical: su padre era pianista de cine y organista en una capilla metodista.
A pesar de su breve vida, Baines escribió más de 150 piezas, en su mayoría miniaturas para piano, aunque también nos dejó un puñado de obras orquestales, otro de música de cámara y otro más de canciones para voz y piano. Él se comparaba con Debussy, pero los críticos creen que Skriabin fue una influencia más fuerte en su estilo, aunque la personalidad de su música es inconfundiblemente inglesa a la manera de Delius, John Ireland, Cyril Scott y Frank Bridge.
Baines siempre sufrió de una salud muy frágil, pero cuando fue reclutado en 1918 para que luchara en los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, casi de inmediato enfermó de un envenenamiento séptico que terminó de destrozarla definitivamente y por el que fue regresado a casa. Murió a la edad de 23 años de una tuberculosis.
Aunque desde su debut público a la edad de 18 fue elogiado casi unánimemente como un genio musical, su música era difícil de difundir debido a que es muy desafiante para los intérpretes y cayó en la oscuridad hasta 50 años tras su muerte, cuando empezó a ser revivida en serio.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con algunas de sus mejores obras para piano como Paradise Gardens (1918-19)…
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¿En qué país es famoso?: Bulgaria.
¿Quién es?: Antes que nada, su nombre de verdad era Pancho. No se llamaba Francisco y le decían “Pancho” de cariño.
Probablemente sea el compositor búlgaro más influyente de todos los tiempos y su influencia incluye ser el primer búlgaro en componer en un número de géneros (como la sonata para violín y el trío con piano) y haber tenido entre sus estudiantes a prácticamente todos los compositores búlgaros notables de la siguiente generación, así como al pianista Alexis Weissenberg.
Nació en Zúrich, Suiza, hijo de un abogado y político búlgaro y una judía rusa emparentada con el escritor Boris Pasternak. Vladigerov tocaba el piano y componía desde una edad muy temprana. En 1910, dos años después de la muerte prematura de su padre, la familia se mudó a Sofía, Bulgaria, donde Pancho comenzó a estudiar piano con el checo Henrich Vizner y composición con Dobri Hristov, el más distinguido compositor búlgaro de su generación.
En 1912, la madre de Vladigerov logró obtener una beca del gobierno para que sus hijos estudiaran en Berlín, donde Pancho y su hermano gemelo, el violinista Lyuben Vladigerov, asistieron a la Staatliche Akademische Hochschule für Musik (hoy en día parte de la Universidad de las Artes de Berlín). Pancho estudió teoría musical y composición con Paul Juon y piano con Karl Heinrich Barth. También estudió piano con Leonid Kreutzer y composición con Friedrich Gernsheim y Georg Schumann. Ganó dos veces el Premio Mendelssohn.
Durante la década de 1920 ganó considerable fama en Europa, sus obras eran interpretadas por todo el continente y los Estados Unidos y, como pianista y compositor, fue de gira por la mayoría de los países europeos e interpretó principalmente sus propias obras. Su regreso a Bulgaria en 1932 produjo el final de su reputación internacional.
La música de Vladigerov ha sido admirada por personalidades como Richard Strauss, Shostákovich y Jachaturián e interpretada por artistas tales como Alexis Weissenberg, David Oistrakh, Emil Giles, Ivan Drenikov y, más recientemente, Marc-André Hamelin; no obstante, sigue siendo muy desconocida fuera de su país natal. Su optimista estilo combina el Romanticismo tardío tanto alemán como ruso (particularmente Skriabin y Rajmáninov) con el Impresionismo francés, la música inspirada en el jazz de George Gershwin y la música folclórica de su país natal (fue el primer compositor en combinar exitosamente la música clásica y la música folclórica búlgara). Compositor prolífico, escribió una ópera, un ballet, música incidental para Max Reinhardt, música orquestal (la cual incluye dos sinfonías, cinco conciertos para piano y dos conciertos para violín), de cámara, instrumental, vocal, coral y transcripciones de las piezas más diversas a las fuerzas más variadas.
Su hijo y sus nietos también se convirtieron en músicos respetados.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Vladigerov tiene algo parecido a una obra famosa. Es la Rapsodia Vardar (1922), o “Rapsodia Búlgara”, la cual originalmente era para violín y piano, pero después orquestó y transcribió para otros instrumentos. Escúchenla:
Pueden continuar con la Suite escandinava (1921):
…la Obertura “Tierra” (1933):
…su concierto para piano N° 3 en si bemol menor (1937):
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¿Quién es?: Otro miembro de la mitad menos famosa de Les Six.
Fue un niño prodigio que comenzó a componer a la edad de diez, dio su primer recital público a la edad de catorce, le publicaron sus primeras obras a la edad de quince y antes de cumplir veinte ya tenía firmados múltiples ballets y música incidental para el teatro.
Fue estudiante de d’Indy y Roussel y protegido de Satie. Schmitt y Koechlin también se interesaron en su obra. Como resultado, su carrera tuvo un ascenso meteórico: a la edad de quince ya era un conocido de Stravinski, Apollinaire, Cocteau, Radiguet, Braque y Picasso; a menudo discutía sociología con Léon Bloy y teología con Jacques Maritain.
Fue un compositor prolífico en los géneros más diversos (por ejemplo, nos dejó unos quince ballets), aunque, lamentablemente, parece que no existe un catálogo sistematizado de sus obras. La faceta en la que encontró más éxito fue en la de compositor de bandas sonoras para el cine: nos dejó más de cien de estas y es considerado uno de los mejores del siglo XX. Al principio tuvo un estilo fuertemente deudor de sus compañeros en Les Six, pero más tarde anduvo en acercamientos con el serialismo.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con sus bandas sonoras para el cine, la mayoría de las cuales se sostienen perfectamente bien como piezas independientes y, además, son la parte de su obra más fácil de encontrar hoy en día. Aquí tienen una breve selección:
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La Gloria: En su mejor época, Tansman fue una especie de superestrella musical y aún debe de serlo para cierta gente pues los artículos que encontré sobre él en internet tienen interminables enumeraciones de toda la gente cool con la que está conectado y todos los lugares glamorosos que visitó. (Si son alérgicos a esa clase de material, lo siento: este artículo va a tener mucho de eso).
Él nació en Lodz, Polonia, hijo de judíos de ascendencia lituana. Sus adinerados padres estuvieron muy preocupados por su educación, proveyéndole los mejores profesores e institutrices extranjeras. Toda su familia era musical en un grado muy elevado: su tía fue estudiante de Anton Rubinstein en San Petersburgo, una prima estudió con Eugène Ysaÿe en Bruselas y su hermana estudió con Arthur Schnabel en Berlín. La familia a menudo tocaba música de cámara en el hogar y sus padres, desde muy pequeño, lo llevaban a conciertos. Su madre fue su primera profesora de música y empezó a aprender piano a los cuatro o cinco años. A la edad de seis, después de ir a un concierto de Ysaÿe, decidió que se iba a convertir en músico. Entre sus sucesivos profesores estuvieron Wojciech Gawronski (un estudiante de Zygmunt Noskowski, Moritz Moszkowski y Theodor Leschetizky) y Naum Podkaminer (un estudiante de Hermann Graedener y Richard Hofmann). Escribió sus primeras composiciones a la edad de ocho o nueve.
Aunque comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio de Lodz, estudió leyes y filosofía en la Universidad de Varsovia. Ya en esa época componía en los estilos politonal y atonal (escribió música dodecafónica sin haber escuchado hablar antes de Schönberg). En el otoño de 1919, animado por sus mentores, Ignacy Jan Paderewski, Henryk Melcer-Szczawinski y Zdzisław Birnbaum, Tansman decidió continuar su carrera musical en París. Los primeros artistas que conoció a su llegada a París fueron Moritz Moszkowski y Sarah Bernhardt.
Fue en París donde desarrolló su estilo musical maduro, el cual era una combinación del impresionismo de Ravel, Roussel, Dukas y Satie con el neoclasicismo de Stravinski (de quien se haría amigo para toda la vida cuando ambos estuvieron exiliados en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, aunque vería el que el compositor ruso se pasara al dodecafonismo como una “traición”[1]), la incorporación de la música popular polaca y el folclore judío de la misma forma en la que Bartók lo hizo con la música húngara y el jazz (de hecho, él conoció a Duke Ellington, Louis Armstrong y Art Tatum). Aunque viviría en París durante la mayor parte de su vida y se le concedió la ciudadanía francesa en 1938, él siempre se consideraría polaco.
Arthur Honegger y Darius Milhaud intentaron convencerlo de que se uniera a Les Six, sin éxito. Pero fue uno de los miembros más respetados del grupo de compositores conocido como la École de Paris, junto con Bohuslav Martinů, Tibor Harsányi, Alexander Tcherepnin, Marcel Mihalovici y Conrad Beck.
El ascenso a la fama de Tansman fue meteórico con obras dirigidas y defendidas por directores de talla mundial como Arturo Toscanini, Tullio Serafin, Willem Mengelberg, Walter Damrosch, Sir Henry Wood, Serge Koussevitzky, Vladimir Golschmann, Pierre Monteux, Otto Klemperer, Rhené-Baton, Désiré-Émile Inghelbrecht, Walther Straram, Hermann Abendroth, Leopold Stokowski, Erich Kleiber, Sir Adrian Boult, Dimitri Mitropoulos, Frederick Stock, Jascha Horenstein, Rafael Kubelik, André Cluytens, Carlos Chávez, Paul Kletzki, Charles Munch, Bruno Maderna, Paul van Kempen, Sir Malcolm Sargent, Ferenc Fricsay, Charles Bruck, Øivin Fjeldstad, Eugène Bigot, Franz André, Jean Fournet, Franz Waxman, Georges Tzipine, Pedro de Freitas Branco, Alfred Wallenstein, Eduard Flipse, Robert Whitney, Manuel Rosenthal, Roger Wagner, Jean Périsson, Vassil Kazandjiev y Eugene Ormandy. Su música era programada al lado de la de Ravel, Stravinski y Malipiero, por un lado, y la de Mozart, Weber y Rimski-Kórsakov, por el otro. Cada vez que visitaba Alemania, era invitado al hogar de Schönberg.
Sus obras eran programadas en algunas de las mejores salas de concierto del mundo, tales como Salle Gaveau, Théâtre Royal de la Monnaie, Carnegie Hall, Opéra National de Paris, Filarmónica de Nueva York, Théâtre des Champs-Élysées, Salle Pleyel, Boston Symphony Hall, Théâtre Mogador, Opéra National de Lyon, Château Royal de Laeken, Théâtre de la Ville, Palais-Royal, Ópera Estatal de Berlín, Royal Albert Hall, Ópera Metropolitana de Nueva York, Severance Hall, Centro de las Bellas de Bruselas, Concertgebouw de Ámsterdam, DAR Constitution Hall, Ópera de Colonia, Tokyo Hibiya Public Hall, Filarmónica de Berlín, Teatro Nacional de Oslo, Wigmore Hall, La Fenice, Academia de Música de Filadelfia, De Doelen, Teatro Nacional de São Carlos, Opéra de Nice, Orchestra Hall de Chicago, Théâtre du Vieux-Colombier, Hollywood Bowl, Powell Hall, Mann Auditorium, Johannesburg City Hall, Teatro Colón, Grand Auditorium y Royce Hall.
En 1932 y 1933, Tansman hizo una gira artística sin precedentes por el mundo, la cual comenzó en Estados Unidos y continuó por Japón, China, Hong Kong, Filipinas, Indonesia, Singapur, Ceilán, India, Egipto, Italia y terminó en las islas Baleares. Durante este viaje se entrevistó con el emperador Hirohito, con Mahatma Gandhi y con el papa Juan XXIII.
Con la ayuda de su amigo, Charlie Chaplin, escapó a Estados Unidos de la Francia ocupada por los Nazis y se unió al círculo de artistas e intelectuales emigrados que incluía a Igor Stravinski, Thomas Mann, Arnold Schönberg, Alma Mahler, Ernst Toch, Franz Werfel, Emil Ludwig, Aldous Huxley, Lion Feuchtwanger, Mario Castelnuovo-Tedesco, Man Ray, Eugène Berman y Jean Renoir.
Sus estudiantes notables incluyen a Cristóbal Halffter, Leonardo Balada, Carmelo Bernaola y Yüksel Koptagel. También fue un pianista virtuoso y un director muy solicitado.
Tansman compuso prolíficamente en la mayoría de los géneros y escribió más de 300 obras: siete óperas, once ballets (en los cuales colaboró con eminentes coreógrafos como Olga Preobrajenska, Rudolf von Laban, Jean Börlin, Adolph Bolm, Kurt Jooss, Ernst Uthoff y Françoise Adret), seis oratorios, 80 piezas orquestales (incluyendo nueve sinfonías y 21 conciertos), copiosas cantidades de música de cámara (incluyendo ocho cuartetos de cuerdas), decenas de piezas para piano, las numerosas piezas para guitarra que escribió para su amigo, Andrés Segovia[2], bandas sonoras para el cine, música incidental para la radio y obras pedagógicas. La música de Tansman ha sido interpretada por artistas y cantantes como Marya Freund, Jane Bathori, Madeleine Grey, Fanély Revoil, Suzanne Danco, Jean Giraudeau, Denise Duval, Freda Betti, Xavier Depraz, Jane Rhodes, Andrée Esposito, los flautistas Louis Fleury, Maxence Larrieu, el clarinetista Louis Cahuzac, el clavecinista Marcelle de Lacour, los pianistas Artur Rubinstein, Henri Gil-Marchex, Marie-Aimée Roger-Miclos, Léo-Pol Morin, Mieczysław Horszowski, Walter Gieseking, Youra Guller, Jan Smeterlin, Robert Schmitz, Dimitri Tiomkin, Nicole Henriot-Schweitzer, José Iturbi, Arturo Benedetti Michelangeli, Alicia de Larrocha, los violinistas Stefan Frenkel, Bronisław Huberman, Hélène Jourdan-Morhange, Joseph Szigeti, Alexander Mogilevsky, Henri Temianka, Jascha Heifetz, los violonchelistas Pablo Casals, Gregor Piatigorsky, Maurice Maréchal, Enrico Mainardi, Gaspar Cassadó, la organista Marie-Louise Girod, los cuartetos Pro Arte, Burgin, Budapest, Calvet, Paganini, Pascal, Parrenin y el trío Pasquier.
Aparte de los ya mencionados, sus amigos famosos incluyeron a: Sergei Prokófiev, Paul Hindemith, Albert Roussel, George Gershwin, Béla Bartók, Alfredo Casella, Serge Diaghilev, Julien Duvivier, Jean Renoir, Thomas Mann, Vladimir Jankélévitch, André Breton, Joseph Kessel, Salvador de Madariaga y Albert Einstein. Hablaba siete idiomas.
¿Qué salió mal?: Aunque hasta el día de su muerte fue una figura respetada y prestigiosa y en el presente casi toda su obra ha sido grabada y está disponible en CD, Tansman es un gran desconocido para el público general.
La principal razón de esto es que, tras la Segunda Guerra Mundial, su música fue cada vez más eclipsada por las vanguardias musicales, los interminables “ismos”, de la segunda mitad del siglo XX.
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con su Tríptico (1930) para orquesta de cuerdas…
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas, One-hit-wonders que hicieron mucho más.
La Gloria: Erich fue el segundo hijo del eminente crítico musical (Leopold) Julius Korngold, quien le enseñó lo básico de la música en la comodidad del hogar. Un niño prodigio que creció en Viena, Erich podía tocar arreglos para piano a cuatro manos junto a su padre a la edad de cinco. También era capaz de reproducir cualquier melodía que escuchaba en el piano y también tocaba acordes completos y elaborados. A la edad de siete empezó a escribir música original.
Korngold tocó su cantata Gold para Gustav Mahler en 1909; Mahler lo llamó un “genio musical” y le recomendó que estudiara con el compositor Alexander von Zemlinsky. Richard Strauss también tenía una opinión muy elevada del joven y, junto con Mahler, le dijo al padre de Korngold que no había ninguna razón para que lo matriculara en un conservatorio musical ya que sus habilidades ya estaban años adelantadas a lo que podía aprender allí.
Cuando tenía once, su ballet Der Schneemann (“El hombre de nieve”) se convirtió en una sensación en Viena. A la edad de trece, su segunda sonata para piano fue tocada por toda Europa por Artur Schnabel. Korngold escribió su primera obra orquestal, la Schauspiel-Ouvertüre, a la edad de catorce, la cual su maestro, Zemlinsky, no pudo creer que él hubiese orquestado solo. Sus primeras dos óperas (de un acto cada una) las escribió cuando él tenía diecisiete.
En la década de 1920, aparte de sus composiciones en otros géneros, se concentró más que nada en escribir para los escenarios. Junto a sus obras originales, reorquestó y casi recompuso varias operetas de Johann Strauss II, de cuya música había desarrollado cierta pasión. Este punto representó el cenit de la carrera de Korngold: gente como Richard Strauss, Engelbert Humperdinck, Bruno Walter y Giacomo Puccini hacía llover elogios sobre él (este último, en particular, lo llamó “la mayor esperanza de la música alemana”) y muchos directores, solistas y cantantes famosos añadieron sus obras a sus repertorios. También fue famoso como pianista y director de orquesta.
Invitado por Max Reinhardt, de quien había llamado la atención con sus versiones de las operetas de Strauss, Korngold empezó en 1934 su carrera como compositor de bandas sonoras para Hollywood (el primer compositor de talla internacional en hacer esto). Al final, Korngold escribió las bandas sonoras para dieciséis filmes en total, ganó dos veces el Premio Óscar y estuvo nominado en otras dos ocasiones. Junto con Max Steiner y Alfred Newman, es uno de los fundadores de la música para el cine tal y como la conocemos y pueden escuchar su influencia en, por ejemplo, las bandas sonoras de John Williams.
Él estaba en Estados Unidos cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, lo que le impidió regresar a Europa. Se convirtió en ciudadano estadounidense en 1943 y permaneció en Norteamérica tras retirarse de la composición de bandas sonoras en 1947, cada vez más desilusionado con Hollywood y el tipo de películas que se le ofrecían. Cuando un periodista le preguntó la razón, él respondió: “cuando vine a Hollywood por primera vez, no podía comprender el diálogo. Ahora puedo”.
¿Qué salió mal?: En primer lugar, Julius, el padre de Erich, era un hombre dominante y controlador (por ejemplo: desaprobó la mujer que su hijo escogió como esposa y el pleito resultante provocó que los dos hombres no se hablaran durante años) y sus intentos por “proteger” la carrera de su hijo lo llevaron a involucrarse en intrigas que, al final, se volvieron en su contra. Julius también detestó que Erich se convirtiera en compositor para el cine.
A pesar de que la década de 1920 vio el cenit de su reputación artística, también comenzó a atraer el escepticismo de los críticos debido a que su estilo personal (un Romanticismo tardío sumamente deudor de los postwagnerianos) empezaba a resultar cada vez más anticuado al lado del Neoclasicismo y el Atonalismo. Todo empeoró cuando los Nazis ascendieron al poder, pues prohibieron su música por ser judío. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando intentó recuperar su reputación como compositor de música “seria”, ya nadie estaba interesado en él.
Por último, él fue otra víctima del problema con los compositores de bandas sonoras. Los críticos, en particular, no le perdonaron el que reciclara material de su música para el cine en su concierto para violín y en su sinfonía.
Korngold cayó en el olvido hasta la década de 1970, cuando sus bandas sonoras fueron reeditadas en álbumes exitosos que hicieron renacer el interés en su figura. A Korngold le ha ido mejor que al promedio en la sección de “Glorias olvidadas”. Hoy en día, aparte de sus bandas sonoras, las cuales son bastante populares y se sostienen a la perfección por sí mismas, su concierto para violín y orquesta en re mayor (1947) ha pasado a formar parte del repertorio:
Y su ópera La ciudad muerta (Die tote Stadt, 1920), la cual fue la ópera moderna más representada en el mundo hasta la Segunda Guerra Mundial, ha sido revivida numerosas veces, con frecuencia con gran éxito y su “canción de Marietta” está en los repertorios de innúmeras sopranos. No obstante, no todos están convencidos de sus méritos artísticos. Juzguen ustedes:
En el presente, casi toda su obra ha sido grabada numerosas veces. A pesar de esto, sigue habiendo copiosas cantidades de música que no recibe la atención que se merece, como…
¿Qué más hay para escuchar?: …su cuarteto de cuerdas N° 2 en mi bemol mayor (1934)…
…su concierto para violonchelo y orquesta en do mayor (1946):
La Gloria: Fue hijo de John Grainger, un arquitecto de origen inglés que emigró a Australia en 1877, y de Rose Annie Aldridge, la hija de un hotelero de Adelaida.
John Grainger era un artista talentoso con amplios intereses culturales y un extenso círculo de amigos… y también un mujeriego y un alcohólico que se ausentaba del hogar por días seguidos. Esto provocó tensiones en su matrimonio y Rose descubrió poco tiempo después del nacimiento de Percy que su marido le había contagiado una forma de sífilis. Después de 1890, ellos vivirían separados. Rose fue quien se ocupó de la crianza de Percy.
Excepto por tres meses de educación formal a la edad de doce, durante los cuales fue acosado y ridiculizado por sus compañeros de clases, Percy fue educado en casa. Rose, una autodidacta con una personalidad dominante y sobreprotectora, supervisó sus estudios musicales y literarios y contrató otros tutores para enseñarle lenguas, arte y drama. La personalidad controladora de su madre era tal que, aun cuando él se acercaba a los 40 años, ella seguía abofeteando a su hijo al menor signo de desobediencia y Grainger sólo se casaría tras su muerte. No obstante, a Grainger tampoco es que le desagradara la dictadura materna y madre e hijo fueron muy cercanos e inseparables durante toda la vida. Esto llevó a rumores de una relación incestuosa entre madre e hijo, exacerbados, entre otras cosas, por historias (confirmadas) de que, cuando Grainger corría desnudo por la casa, esto provocaba comentarios de aprobación por parte de Rose. Los rumores de incesto, combinados con el deterioro de su salud física y mental en sus años finales, llevaron a que Rose cometiera suicidio en 1922.
Junto con sus precoces talentos musicales, Percy demostró considerables dotes como artista, hasta el punto que algunos de sus tutores pensaron que en el futuro se convertiría en pintor en lugar de músico (y, de hecho, él nunca dejó de pintar y dibujar en toda su vida). A la edad de diez comenzó a estudiar piano con Louis Pabst, un graduado de origen alemán del Conservatorio de Moscú y el principal profesor de piano de Melbourne, quien organizó el debut público del joven Percy. La aclamación del público y la prensa llevó a que Rose decidiera que su hijo continuara sus estudios en el Conservatorio Hoch de Frankfurt, Alemania en 1895.
El tutor de piano de Grainger fue James Kwast, quien desarrolló los talentos de su joven pupilo hasta que, en un año, Grainger estaba siendo elogiado como un prodigio. Grainger tuvo relaciones difíciles con su profesor de composición original, Iwan Knorr. Eventualmente abandonaría sus clases para estudiar composición en privado con Karl Klimsch, un compositor aficionado y entusiasta de la música folclórica al que después llamaría “mi único profesor de composición”.
Mientras aún se encontraba en Frankfurt, comenzó a trabajar como pianista y profesor de piano. Así empezó una carrera prestigiosa y exitosa que se extendería durante décadas, en la que viajó por el mundo en sus increíblemente populares giras de conciertos. Residió en Londres por varios años tras abandonar Frankfurt y, después de asistir a una conferencia dada por la pionera historiadora de la música folclórica Lucy Broadwood en 1905, Grainger comenzó a recolectar canciones folclóricas. Por los siguientes cinco años reunió y transcribió más de 300 canciones de todo el país, incluyendo mucho material que nunca antes había sido estudiado, y fue uno de los primeros en usar un fonógrafo para esto. A través de este trabajo se convirtió en uno de los responsables de iniciar el interés en la música folclórica que originó la Escuela Pastoral inglesa. Años más tarde, recolectaría la música folclórica de otras locaciones más exóticas, como las islas del Pacífico Sur.
Pero la parte más interesante de la obra de Grainger son sus composiciones originales, las cuales se encuentran entre las piezas musicales más atrevidas de su época y son precursoras de muchas innovaciones de las vanguardias de la segunda mitad del siglo XX. Se rebeló contra las tradiciones musicales de Europa central y rechazó las formas convencionales como sinfonía, sonata, concierto y ópera y las expresiones en italiano en su música. Con pocas excepciones, sus composiciones originales son miniaturas que duran entre dos y ocho minutos. Escribió más de 1200 piezas musicales entre obras originales y arreglos.
A medida que su estatura en el mundo de la música incrementaba, Grainger conocía a muchas figuras importantes, como Vaughan Williams, Elgar, Richard Strauss y Debussy. También a Delius y Grieg, con quienes forjaría amistades muy estrechas.
Fue uno de los primeros entusiastas del ejercicio físico y a menudo entraba en los auditorios corriendo en sus ropas de gimnasia y con una mochila y saltaba sobre el piano para crear una gran entrada. También solía correr entre pueblo y pueblo en sus giras de conciertos.
En 1924 se convirtió en vegetariano, aunque odiaba los vegetales; su dieta consistía principalmente de lácteos, postres, frutas y nueces.
Su obsesión con la cultura nórdica lo llevó a hablar y escribir en una forma de inglés inventado que desechaba las palabras de origen francés, griego o latino y, según él, reflejaba el carácter del lenguaje antes de la conquista normanda.
Probablemente fue el primer compositor en genuinamente creer que las bandas de jazz y las bandas militares valían tanto como las orquestas sinfónicas, que un acordeón podía ser tan expresivo como un gran piano y que prefería tocar en cines, iglesias y escuelas en lugar de salas conciertos.
¿Qué salió mal?: Tras la Segunda Guerra Mundial, en parte por el agotamiento de la brutal rutina de conciertos a la que se sometía, empezó a verse a sí mismo cada vez más como un fracaso que no pudo cumplir con su potencial artístico.
Después de 1950 prácticamente dejó de componer y su principal actividad musical fue construir las máquinas que realizarían sus teorías de “música libre”, las cuales extirparían al intermediario humano.
Uno de los problemas es que Grainger prácticamente no tuvo discípulos, por lo que su impacto en la historia de la música del siglo XX fue mucho menor de lo que pudo haber sido. También, cada vez resintió más el ser famoso por su música ligera y sus arreglos de música folclórica. Terminó detestando su pieza más famosa, la que les traigo hoy. En el presente es recordado más que nada por esta y un puñado más de sus arreglos de música folclórica. Por años tras su muerte el grueso de su obra permaneció sin interpretar. Esto también tuvo que ver con la propia naturaleza de su música: cuando una miniatura musical requiere una orquesta enorme y/o fuerzas tremendamente excéntricas (armonios, bajos, theremines, ukeleles, etcétera) se vuelve muy difícil difundirla. Esto sólo empezaría a ser revertido en la década de 1990, con una serie de grabaciones de sus obras que llevaría a reevaluar su estatura como compositor.
Y en cuanto a sus opiniones políticas… el tipo era horriblemente racista: por ejemplo, no expresó ni pizca de compasión por los judíos perseguidos por el Tercer Reich (como muchas otras malas mañas suyas, su racismo lo heredó de su madre).
Aunque hay que considerar que en cuanto al racismo de Grainger hay mucho más de lo que se ve a simple vista. Consideren esta historia: en el verano de 1919, Grainger enseñaba un curso de piano en el Chicago Musical College. En esa época, un negro, Eugene Williams, fue apedreado hasta la muerte por nadar en una playa segregada en el lado sur de la ciudad. El asesinato detonó una semana de protestas violentas que dejó casi 40 muertos e hizo que muchos de los residentes negros de la ciudad hicieran barricadas en sus hogares, incluyendo una de las estudiantes de Grainger. El compositor envió a la chica y a su familia alimentos y le consiguió protección cuando ella salió. Tocando en el concierto final del curso, la chica vistió toda de negro, mientras que Grainger, dirigiendo la orquesta, vistió todo de blanco, un gesto simbólico de protesta y solidaridad. Y ese es sólo un ejemplo; se podrían citar docenas más (por ejemplo, fue amigo personal y un gran promotor de la música de Duke Ellington, Robert Nathaniel Dett y George Gershwin, quien era judío).
¿Cómo se explica esta contradicción? John Bird, el más piadoso de sus biógrafos, dice que Grainger simplemente estaba loco.
¿Por qué no está en una de las secciones principales?: A sus obras originales, con todo lo atrevidas que son, también les falta disciplina, por lo que su valor artístico es menor de lo que pudo haber sido. No obstante, sería injusto descartar a Grainger como alguien que hacía experimentos por pura experimentación hueca y, si quieren escucharlas, están en YouTube.
Sus arreglos tienen un nivel artístico mucho más elevado y, de hecho, en esta faceta Grainger es considerado uno de los mejores en la historia de la música clásica. Esta es la parte de su obra más “segura” de estudiar.
Categorías a las que pertenece: Glorias olvidadas.
La Gloria: Cowell es uno de los compositores más importantes, influyentes e injustamente olvidados en la historia de Estados Unidos.
Van a tener que disculparme que me extienda con su biografía, pero es que pienso que Cowell tuvo una vida verdaderamente fascinante.
Nació en Menlo Park, un suburbio de San Francisco. Su padre era Henry Blackwood “Harry” Cowell, un poeta romántico que recientemente había emigrado de Irlanda, y su madre era Clara “Clarissa” Cowell (apellido de soltera: Dixon), una activista feminista y autora nativa de las Planicies estadounidenses (aunque también tenía ascendencia irlandesa y escocesa), quien tenía 46 cuando dio a luz a Henry además de ser más de 10 años mayor que su esposo.
Cowell estuvo expuesto a la música desde la más temprana infancia. Sus padres, quienes llevaban un estilo de vida bohemio, le cantaban canciones folclóricas de sus patrias y él pronto fue capaz de recitarlas antes de siquiera saber hablar. Durante sus visitas al centro de San Francisco también fue expuesto a las músicas tradicionales de Indonesia, China, Japón y otros países. Los amigos y vecinos de la familia les regalaban instrumentos pequeños, los cuales incluyeron un violín en el que el joven Henry se interesó, lo que lo hizo su instrumento de elección por unos pocos años. Su madre eventualmente decidió interrumpir sus lecciones privadas y en la escuela pública después que Cowell tuviera severos accesos de corea de Sydenham y escarlatina de los que eventualmente se recuperó.
Debido a una aventura intermitente entre Harry y una amante francesa, los Cowell se divorciaron amistosamente en 1903. Después de eso, fue criado en el Barrio Chino por su madre, quien le inculcó fuertes creencias anarquistas y feministas. Durante esta época se dedicó a desafiar los estereotipos de género: se negaba a que le cortaran el cabello, a menudo vestía ropas de mujer, adoraba el color rosado y prefería ser llamado “Sra. Jones”. También siguió siendo expuesto a la música asiática con sus nuevos amigos asiáticos-estadounidenses y sus familias en el vecindario. Tras el terremoto de San Francisco de 1906, muchas de las posesiones de los Cowell fueron destruidas en el incendio subsiguiente, después de lo cual Henry y su madre dejaron el estado de California. Sin un lugar permanente donde vivir, Henry residió con la familia y amigos de su madre en las Planicies y el Medio Oeste estadounidenses, después en la ciudad de Nueva York. Sus profesores de escuela en esta época a menudo tomaban nota de su “genio musical” y personalidad excéntrica que eran limitadas por la “pobreza extrema”. La carrera de Clarissa como una escritora feminista progresista no le ganaba mucho dinero y, para cuando eventualmente regresó a San Francisco, ya estaba enferma de cáncer de seno. Encontraron su hogar destruido por el terremoto y saqueado por vándalos por estar desocupado tanto tiempo. Los vecinos los albergaron mientras Henry, de trece años, lo restauraba. Para mantenerlos a flote económicamente, él tomó empleos como recoger y vender bulbos de flores en la estación del tren de Menlo Park, empleado de limpieza, granjero y limpiando los gallineros de un vecino.
Aunque no recibió educación musical formal (y poca educación de cualquier tipo más allá de las lecciones en casa de su madre), comenzó a componer piezas clásicas cortas alrededor de los quince años. Cowell ahorró todo el dinero que pudo de sus empleos y, a esa edad, compró un piano por 60 dólares (1772 dólares en 2022). Para 1914 había compuesto más de 100 piezas y se había matriculado en la Universidad de California en Berkeley, donde estudió composición con el renombrado musicólogo y compositor Charles Seeger.
Aun en la adolescencia, Cowell escribió la pieza para piano Dynamic Motion (1916), su primera obra importante en explorar las posibilidades de los clústeres tonales (a los que muchos le atribuyen su invención). Después de dos años en Berkeley, Seeger le recomendó estudiar en el Instituto de Arte Musical (después la Escuela de Música Juilliard) en la ciudad de Nueva York. Cowell sólo estudió allí tres meses antes de desertar, creyendo que la atmósfera musical era demasiado estancada y nada inspirada. No obstante, en Nueva York conoció y se hizo amigo y colaborador de Leo Ornstein, otro de los pioneros de los clústeres tonales.
Tras la Primera Guerra Mundial, Cowell regresó a California, donde se involucró con la comunidad teosófica Halcyon, para la cual compuso música incidental y programática, lo que llevó a una fascinación con las mitologías céltica e irlandesa.
A principios de la década de 1920, Cowell fue de gira extensamente por Norteamérica y Europa como pianista con la ayuda financiera de sus antiguos tutores y tocó sus propias obras experimentales, exploraciones seminales de la atonalidad, la politonalidad, polirritmos y modos no occidentales y se convirtió en el primer músico estadounidense que visitó la Unión Soviética; muchos de estos conciertos generaron protestas y escándalos. Cowell causó tal impresión con su técnica de los clústeres tonales que compositores europeos importantes como Béla Bartók y Alban Berg le pidieron permiso para adoptarla. Otra de las técnicas de las que fue pionero en este periodo fue la noción de, en lugar de tocar las teclas del piano, manipular las cuerdas directamente.
Durante su primera gira por Europa, Cowell tocó en la famosa sala de conciertos Gewandhaus de Leipzig, Alemania el 15 de octubre de 1923. Recibió una recepción infamemente hostil durante este concierto, que algunos musicólogos e historiadores modernos describen como un punto decisivo en la carrera de Cowell. A medida que progresaba el concierto, deliberadamente guardando las piezas más ruidosas y atrevidas de últimas, la reacción de la audiencia se volvió más y más abiertamente hostil. Se escuchaban jadeos y gritos y Cowell recordó después que la gente hacía tanto ruido que no podía escucharse él mismo, se acercaron al piano tanto como podían y los que desaprobaban sus métodos llegaron a amenazarlo con violencia física y lanzarle los programas del concierto y otros objetos a la cara mientras que los que gustaban de su música los contenían; los dos grupos comenzaron a gritarse y confrontarse entre sí, lo que eventualmente degeneró en un auténtico disturbio violento en el escenario y la policía de Leipzig fue llamada. Veinte personas fueron arrestadas… ¡y Cowell siguió tocando! Después que el concierto terminó y el escenario fue limpiado, se le notaba visiblemente afectado y tembloroso, hizo una reverencia para el público restante y dejó la sala. En los días siguientes, la prensa local de Leipzig fue increíblemente negativa hacia Cowell, su actuación y su estilo musical.
Durante los años siguientes, Cowell trabajaría incansablemente como compositor, pianista, profesor, teórico musical, editor y fundador y director de organizaciones musicales. Fue uno de los miembros más importantes del grupo conocido como los “ultramodernos”. En 1927, estableció contacto con un compositor entonces oscuro llamado Charles Ives, quien se convertiría en uno de sus amigos y colaboradores más cercanos (por ejemplo, Ives financió generosamente las iniciativas artísticas de Cowell y este escribió el primer libro acerca de Ives). Entre sus muchos estudiantes estuvieron George Gershwin, Lou Harrison (quien lo llamó “el mentor de mentores”) y John Cage (quien proclamó a Cowell “el sésamo abierto para la música nueva en Estados Unidos”). El estilo musical de Cowell en esta época era increíblemente experimental e innovador y lo convierte en un precursor de muchos desarrollos musicales de la segunda mitad del siglo XX.
El 23 de mayo de 1936, Cowell (quien era bisexual) fue arrestado en Menlo Park por participar de sexo oral con un muchacho de diecisiete años (algo que, según algunos, él tenía la costumbre de hacer). Este es un asunto complejo y delicado y hay mucha información contradictoria o claramente falsa allá afuera acerca del arresto, juicio y posterior condena a prisión de Cowell, mucha de la cual fue difundida por el propio Cowell. Lo que sí es cierto es que fue condenado a pasar quince años en la infame Prisión Estatal de San Quentin, que en esa época tenía una reputación como una de las penitenciarías más primitivas del mundo, donde los castigos físicos eran comunes vía latigazos y ser hecho pasar hambre. A pesar de esto, Cowell enseñó música a más de 2700 reos, fue protegido de los depredadores de la cárcel por el principal asesino del lugar, dirigió la banda de la prisión, produjo unas 60 composiciones y escribió un libro y numerosos artículos.
Al final del día, a Cowell se le dio libertad condicional en 1940, en parte por su buena conducta, en parte porque su causa movilizó a compositores de todo el país, como sus antiguos amigos, estudiantes y colaboradores (entre estos Charles Seeger y John Cage) y otros compositores homosexuales (como Aaron Copland y Lou Harrison). No obstante, otros músicos, como Edgar Varèse y Charles Ives, cortaron relaciones total (en el caso del primero) o temporalmente (en el caso del segundo) con Cowell.
Se mudó a White Plains, Nueva York, donde residió junto a su amigo, el compositor Percy Grainger y la esposa de este. En 1941, Cowell se casó con Sidney Hawkins Robertson, una prominente estudiosa de la música folclórica quien fue instrumental a la hora de ganarle la libertad. El gobernador de California le concedió el perdón total en 1942.
Sidney lo ayudaría a reanudar su amistad con Ives y Cowell, en ciertos sentidos, se aprovechó de ella: la hacía escribir ensayos de los que él luego reclamaba la autoría.
A pesar de recuperar su libertad, el arresto tuvo un efecto devastador sobre Cowell. Conlon Nancarrow, tras encontrarse con él en 1947, reportó que Cowell estaba permanentemente asustado y paranoico. Este efecto alcanzó a su música, la cual, tras salir de prisión, se volvió sorprendentemente conservadora, con ritmos más simples y un lenguaje armónico más tradicional. No obstante, a su manera, siguió siendo un músico tremendamente innovador: en los años venideros viajó por el mundo y desempeñó una actividad incansable en los cargos musicales más variados, lo que le permitió entrar en contacto con las tradiciones musicales más diversas; sus esfuerzos a la hora de incorporar estas músicas folclóricas en sus obras lo convirtieron en un precursor de la “música del mundo”. También promovió en Occidente la música de Ravi Shankar, Ahmet Adnan Saygun y Toru Takemitsu, entre otros.
Cowell fue increíblemente prolífico: se piensa que escribió más de 960 composiciones, la mayoría para piano solo, aunque también nos dejó copiosas cantidades de música en los géneros más diversos, pero hay que señalar que algunas se han perdido o han sido destruidas y…
Y su importancia no se limita sólo a la música clásica, pues también influenció a los tecladistas de rock progresivo y a los músicos de “free jazz”.
Permaneció incansablemente activo casi hasta el final, a pesar de que, en sus años finales, su salud se deterioró dramáticamente.
Tardó más que otros en madurar como artista: sus primeras piezas verdaderamente importantes (aparte de la suite de música incidental para The Black Maskers) fueron escritas durante un viaje por Europa que hizo a finales de la década de 1920 y principios de la de 1930 para estudiar con Nadia Boulanger (algo que, al final, no hizo).
Su estilo musical evolucionó mucho con los años: hasta 1930 su estilo era más o menos neoclásico, entre 1930 y 1945 era más o menos tonal pero armónicamente complejo y desde 1946 en adelante se volvió atonal (probablemente influenciado por su amistad con Schönberg), aunque a su manera. Menos prolífico que otros, nos dejó óperas, música orquestal, de cámara, instrumental, vocal y coral.
También fue un notable crítico musical y un profesor de música con una larga lista de estudiantes famosos.
Como dato curioso, es un descendiente de Samuel Huntington, un firmante de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
¿Por qué no es más famoso?: La principal razón de esto es que Sessions tenía la mala combinación de ser la clase de perfeccionista maniático que se negaba a que una obra suya fuese publicada si le veía el más mínimo defecto y el tipo de artista indisciplinado que tenía problemas para comprometerse con una sola pieza durante largos periodos de tiempo. Esto provocó que se atrasara años (literalmente) en cumplir sus encargos, lo que le ganó la enemistad de mucha gente importante en la escena musical estadounidense (ninguna más desastrosa que la de Koussevitzky), lo cual, a su vez, fue uno de los factores por lo que montones de obras suyas tardaran años en estrenarse una vez completadas (por ejemplo: su sexta sinfonía, terminada en 1966, sólo sería estrenada en 1977).
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Sessions tiene algo parecido a una obra popular. Es la ya mencionada suite The Black Maskers (1928), en una grabación dirigida por Howard Hanson (que no es la que pueden escuchar aquí):
Si les gusta, pueden continuar con su segunda sinfonía (1946):
…y When Lilacs Last in the Dooryard Bloom’d (1971):
Categorías a las que pertenece: One-hit-wonders que hicieron mucho más.
¿Por qué piezas es famoso?: Por Carmina Burana (1937)…
…la cual es la obra coral más popular compuesta en el siglo XX; particularmente célebres son las líneas iniciales de “O Fortuna…”, etcétera.
También es conocido por el método Orff de enseñanza musical para niños, con el cual innúmeros estudiantes de todo el mundo durante años han aprendido música.
En la primerísima etapa de su producción escribió lieder fuertemente influenciados por Richard Strauss. Entre 1912 y 1914 asistió a la Academia de Música de Múnich y en esa época estudió las obras de Arnold Schönberg y Claude Debussy.
Fue forzado a combatir en el Ejército alemán en la Primera Guerra Mundial en agosto de 1917, lo que fue una gran crisis para él. Fue gravemente herido en acción y enfrentó una recuperación larga y difícil.
Tras recuperarse de sus heridas, en tiempos de la República de Weimar, Orff empezó a desarrollar su estilo maduro a través de las influencias del teatro de Bertolt Brecht, sus estudios de la música de los maestros del Renacimiento y el Barroco temprano, el contacto con obras primitivistas de Stravinski como La consagración de la primavera y Les noces y la música folclórica alemana. El resultado fueron sus conceptos sobre “elementare Musik” (música elemental), basado en la unidad de las artes, simbolizada por las musas griegas, e involucra el tono, la danza, la poesía, la imagen, el diseño y el teatro.
Todo esto culminó con Carmina Burana: no sólo un masivo éxito comercial, sino que el propio compositor consideró que marcaba un antes y un después en su obra y llegó a decirle a su editor que podía destruir todo lo que escribió antes de ese punto porque Burana representaba el verdadero inicio de su obra (afortunadamente, esta petición fue ignorada).
Lo malo es que también se ha vuelto infame como la única obra artística verdaderamente importante producida por la Alemania Nazi.
La exacta relación de Orff con el Partido Nazi es objeto de controversia hasta el día de hoy y hay mucha desinformación acerca de esto allá afuera. Parece que Orff era bastante apolítico, nunca simpatizó con los Nazis (parece que él tenía problemas con cualquier clase de autoridad), su visión del arte no tenía nada que ver con las teorías aprobadas por el Estado y él mismo tenía ascendía judía (la cual, evidentemente, escondió) a través de su abuela paterna, una judía convertida al catolicismo, por lo que el que mantuviera la cabeza baja en esos años puede ser visto como un gesto para sobrevivir más que cualquier otra cosa. A pesar de la popularidad de Carmina Burana en la Alemania Nazi, otras obras fueron más representadas y ocasionalmente fue atacada por los críticos musicales del Partido. Pero también hay que considerar que, para quedar bien con los Nazis, atacó en la prensa al atonalismo de Schönberg (contra el que se había vuelto) y el jazz y además está la controversia con la Rosa Blanca: Orff fue amigo de Kurt Huber, profesor universitario y uno de los fundadores del movimiento de resistencia estudiantil Rosa Blanca, el cual fue eventualmente arrestado y condenado a muerte. Por pura casualidad, Orff llamó a la casa de Huber un día después de su arresto sin saber acerca de este y su esposa, Clara, esperaba que Orff usara sus influencias para ayudar a su amigo; Orff entró en pánico y cortó tras alegar que si alguien se enteraba de su conexión con Huber estaría arruinado. Esta clase de historias no le sienta bien a mucha gente.
Tras la Segunda Guerra Mundial, durante la desnazificación de Alemania, Orff fue declarado “Gris C: Aceptable”, lo que quiere decir que se consideraba que, aunque se benefició del Nazismo, nunca compartió las ideas de los Nazis y se le permitió seguir enseñando y componiendo.
Añadan a las controversias anteriores el que fuese poco prolífico: la mayoría de sus piezas involucra la voz humana de una forma u otra (óperas, obras corales con orquestal, obras corales a capela, canciones para voz y piano y para voz y orquesta) y un puñado de otras obras en otros géneros (música incidental, orquestal, de cámara y para piano). Tras su ópera De temporum fine comoedia (1973), que el propio Orff consideraba la culminación de su carrera, no firmó nuevas obras y se limitó a revisar sus piezas ya existentes.
También el que sus obras posteriores a Carmina Burana, aunque le ganaron una reputación merecida como uno de los compositores alemanes más importantes del siglo XX, sean en muy gran escala, no sean accesibles ni para el público ni para los intérpretes y requieran conjuntos inusuales de instrumentos, y comprenderán porque el resto de su producción no es muy representado ni siquiera en Alemania.
¿Qué más hay para escuchar?: Con las otras dos obras en la trilogía de Carmina Burana (sí: es parte de una trilogía), Catulli Carmina (1943)…
…y Trionfo di Afrodite (1953):
…las óperas Der Mond (1939):
…y Der Kluge (1943) y Schulwerk (1930-35), que, aunque es una obra pedagógica para niños, no le falta música hermosa.
Originalmente iba a estudiar la carrera de medicina, pero pronto abandonó eso para asistir al Conservatorio de Música Oberlin. También estudió en privado con George Whitefield Chadwick y con Edgard Varèse.
Su carrera está repleta de primeras veces: fue el primer afroamericano en dirigir una orquesta sinfónica estadounidense importante, el primer afroamericano en dirigir una orquesta importante en el Sur profundo, el primer afroamericano en tener una sinfonía suya interpretada por una orquesta importante, el primer afroamericano en tener una ópera interpretada por una compañía de ópera importante y el primer afroamericano en tener una ópera interpretada en televisión nacional. También fue el primer estadounidense en tener una ópera suya producida por la Ópera de la Ciudad de Nueva York y su Sinfonía Afroamericana fue la sinfonía estadounidense más interpretada hasta 1950. Ya en vida era llamado “el decano de los compositores afroamericanos”.
Firmó entre 150 y 200 obras, las cuales incluyen cinco sinfonías, cuatro ballets, nueve óperas, más de 30 obras corales y copiosas cantidades de otra música orquestal, de cámara, instrumental, vocal y música para el cine. Su música incorpora influencias de los géneros musicales afroamericanos: spirituals, blues, jazz, etcétera.
¿Qué salió mal?: Además de la razón evidente…
…también hay que considerar que, desde la década de 1950 en adelante, a la gente empezó a sentarle cada vez peor su conservadurismo tanto político como artístico (en una ocasión intentó un par de piezas modernistas influenciadas por su maestro, Varèse, pero la reacción de la crítica fue tan negativa que terminó volviéndose absolutamente hostil a la Música Moderna).
Además, también hay que considerar que se piensa que un montón de sus obras se han perdido para siempre y…
¿Cómo puedo empezar a conocer su música?: Con la ya mencionada Sinfonía N° 1 “Afroamericana” (1930; revisada en 1969)…